“Escribir es una forma de mirar”, Salvador Medina Barahona
- lunes 12 de enero de 2026 - 12:00 AM
Por: Andrea Puerta Salgado y Félix Ruiz Rodríguez
El escritor panameño cumplió 25 años de oficio poético y lo celebró con la presentación de su libro «He dicho nostalgias». Un compendio de tres de sus más grandes poemarios.
En palabras de la poeta Consuelo Tomás Fitzgerald, Salvador Medina Barahona es «un animal poético. Todo un tren que se abre paso por la vida y la literatura». Del mismo modo, otros grandes de las letras panameñas han elogiado el legado literario del ganador del Premio Ricardo Miró en poesía 2009, quienes lo señalan como el representante de una estirpe distinguida de poetas contemporáneos de este país, que bien podría influenciar o servir de guía a nuevas voces de la poesía que se está gestando en Panamá.
A propósito del lanzamiento, en días pasados, de su poemario triple «He dicho nostalgias», le hicimos algunas preguntas sobre su legado poético de 25 años en las letras panameñas.
¿Qué le han aportado las letras panameñas a su formación como poeta y como lector?
Yo le debo a las letras panameñas, particularmente a la poesía, las mayores contribuciones, porque he bebido de la poesía escrita, sobre todo del siglo XX, de los grandes nombres de nuestra literatura y de nuestra poesía, como una fuente no solamente de material temático, sino también formal. He seguido las líneas de trabajo de algunos autores en mi propia obra; es decir, la idea del libro como un todo.
¿Qué le gustaría que perdure de esta obra con el paso del tiempo?
Es decir, ¿qué le gustaría que perdure de He dicho nostalgias?
Bueno, no lo sé, es un poco difícil decidirlo. Es una decisión que, en todo caso, toman los lectores. Ahora bien, si yo fuera ese lector del futuro, me gustaría que quedaran los poemas que tuvieran esa —no quiero decir factura, aunque la palabra está bien— integración de elementos que considero indispensables: profundidad, temática, música y emoción.
Fundamentalmente eso. No puedo decidirme por ninguno en particular, porque cada uno habla de mí, de un momento determinado de mi vida, y tengo una manera muy particular de respetar esos momentos, sin mostrar predilección alguna.
¿Qué significa para usted reunir en un solo libro 25 años de escritura poética, 25 años de su propio viaje?
Fíjate que la idea original era sacar una antología personal que implicara todos mis libros. El primer libro que publiqué no está en He dicho nostalgias porque se publicó en 1999. Yo celebré, justo hace un año, los 25 años, así que estamos haciendo una presentación extemporánea.
Por lo tanto, decidí publicar aquellos que, de alguna manera u otra, pudieran tener una mayor resonancia a lo largo de los años en el ánimo de los lectores. Habría sido demasiado publicar quinientas o setecientas páginas, así que me decanté por estos tres libros, que tienen el viaje como denominador común y que, además, han sido bastante bien recibidos por los lectores. Es el caso de Viaje a la península soñada; La hora de tu olvido, que fue un libro homenaje a la memoria de mi padre y que hizo mella en los espíritus de quienes habían pasado por una pérdida de ese calibre; y Pasaba yo por los días, que, como lo dice el título, es un asunto de fluir, de estar.
Cuando mira su trayectoria, ¿qué cree que ha cambiado más: su forma de escribir o su forma de mirar la vida?
Ha cambiado mi forma de mirar la vida, sin lugar a duda. Pero, como he intentado que cada libro sea distinto en su manera de tratarse, es decir, en su forma, creo que también la forma ha ido variando, aunque no de manera muy drástica. Lo que pasa es que escribir es una forma de mirar. En esa forma de mirar hay una progresión, formalmente hablando, y eso se detecta en el texto, en la fábrica del texto. Pero, al mismo tiempo, uno cambia a medida que escribe.
A veces ocurre que uno ha cambiado y da testimonio de ese cambio; y a veces ocurre que uno escribe y, a través del proceso de escritura, realiza lo que yo denomino su alquimia personal, hasta alcanzar su opus nigrum.
¿Hasta qué punto definiría la nostalgia como una forma de visión poética y no solo un sentimiento?
La nostalgia es una visión poética antes que un sentimiento, aunque no se excluye una cosa de la otra. La nostalgia es un mirar hacia atrás, hacia el pasado, pero también puedo tener nostalgia del futuro.
¿Qué haríamos nosotros con esa nostalgia en el presente perpetuo defendido por Paz en El arco y la lira?
Vista de esa forma, es menos un sentimiento que una perspectiva, aunque esa perspectiva implique los resortes de una emoción.