Entre espíritus y raíces: Leadimiro González transforma el alma Guna en una novela
- lunes 13 de abril de 2026 - 10:40 AM
Este miércoles 15 de abril, en la Galería Manuel Amador de la Universidad de Panamá, el periodista y escritor panameño Leadimiro González presentará su más reciente obra literaria, ‘El Guardián de los Espíritus’, una novela que entrelaza la espiritualidad, la mitología y las raíces del pueblo Guna en una historia cargada de simbolismo y emoción.
Detrás de esta obra no hay solo inspiración momentánea, sino un proceso largo, íntimo y profundamente reflexivo que tomó 20 años en concretarse.
La semilla nació de un reportaje que el autor leyó en sus inicios en el periodismo: la historia de una anciana que encontraba un nuchu —figura espiritual tallada en madera— y que, de forma misteriosa, terminaba sanando a su nieto enfermo.
Aquella historia quedó rondando en su mente durante años, creciendo silenciosamente hasta convertirse en literatura.
González, quien actualmente se desempeña en la sección de crónica roja del diario El Siglo, encontró en la escritura una vía de escape frente a la dureza de su día a día.
Entre noticias marcadas por la violencia, la literatura surgió como un acto de resistencia emocional, un refugio donde la imaginación reemplaza la crudeza de la realidad.
“Es una forma de catarsis”, confiesa, al explicar cómo equilibra ambos mundos: el de los hechos y el de la ficción.
‘El Guardián de los Espíritus’ no solo recoge aquella anécdota inicial, sino que se nutre de múltiples capas: relatos reales, mitología Guna y experiencias recientes vividas de su comunidad, como episodios inexplicables donde jóvenes aseguraban haber visto espíritus.
Todo esto se fusiona en una narrativa que gira en torno al amor profundo entre una abuela y su nieto, una relación que simboliza la esencia de la transmisión cultural y espiritual en los pueblos originarios.
La figura del nuchu —poco explorada en la literatura panameña— se convierte en el eje de la historia. Más que un objeto, representa un guardián espiritual, protector ante enfermedades y energías negativas, y un puente entre el mundo tangible y lo invisible.
Para el autor, rescatar este elemento es también una forma de reivindicar una riqueza cultural que, a su juicio, aún no ha sido suficientemente narrada.
Su identidad como miembro del pueblo Guna atraviesa toda la obra: desde las descripciones de la vida cotidiana hasta las tradiciones, la gastronomía y las creencias. Cada página busca acercar al lector a un universo poco conocido, especialmente para las nuevas generaciones.
A pesar de los bloqueos creativos y las pausas inevitables por su trabajo, González nunca abandonó la historia. La fue construyendo poco a poco, escribiendo en buses, parques o desde su celular, hasta lograr darle forma definitiva.
“Primero está el esqueleto, luego viene lo más bonito: darle vida”, explica sobre su proceso.
Más allá de contar una historia, el autor tiene el propósito claro de que el lector descubra otra dimensión cultural y espiritual, que entienda que existen mundos más allá de lo visible y que, sobre todo, se acerque a la literatura nacional.
Para González, escribir es también un acto de amor hacia sus raíces y hacia la lectura misma. No se define tanto como escritor, sino como un lector apasionado, influenciado por autores como el argentino Jorge Luis Borges, de quien retoma esa idea de sentirse más orgulloso por lo leído que por lo escrito.
Ahora, con esta obra ya en manos del público, el autor no se detiene Trabaja en un nuevo proyecto titulado ‘El Niño de la Maleta Azul’, donde nuevamente la literatura aparece como refugio, esta vez para un niño que descubre en los libros una forma de enfrentar la soledad.
Mientras tanto, ‘El Guardián de los Espíritus’ abre una puerta: la de una cultura viva, espiritual y profundamente humana, que encuentra en la palabra escrita una forma de trascender el tiempo.