El escritor que asegura que publicar no es lo más importante

El joven autor Gyan Zetina comparte una visión distinta sobre la literatura, donde el proceso creativo vale más que el reconocimiento inmediato.
  • viernes 29 de mayo de 2026 - 7:45 PM

En la inauguración del Festival Centroamérica Cuenta 2026, Gyan Zetina estaba sentado solo. El auditorio estaba lleno, pero este joven delgado, con saco en un tono marrón, no interactuaba con nadie; tenía la mirada puesta en la tarima. Quizás pensando en el momento en que le tocara subir. Eso solo lo sabía él y los miembros del jurado del Premio de Cuento Carátula 2026.

La agenda transcurrió y llegó el momento que sacaría a Gyan del anonimato entre los asistentes a este evento en Ciudad de Panamá. El escritor costarricense Luis Chaves leyó el fallo del concurso y fue cuando todos supieron quién era el muchacho solitario.

Gyan caminó hasta el centro del escenario, donde recibió el Premio de Cuento Carátula. En esos minutos en el estrado, el escritor dejó en evidencia algo más: los largos discursos no son lo suyo. De forma sencilla y con palabras que no fluyeron con tanta soltura, dio las gracias.

Pero cuando acabó el acto, ya no era un joven desconocido para los asistentes en el auditorio. Había que esperar para poder felicitarlo. Editores, otros escritores y diversas personalidades del quehacer cultural se le acercaron.

El escritor que asegura que publicar no es lo más importante

Los inicios del ganador

Gyan Zetina es guatemalteco y vive en Polonia. No es un novato como escritor. Lleva 20 años en este arte, aunque trabaja como financista para una farmacéutica. Esa noche del 19 estaba siendo premiado por su obra “Nacidos con la marca de la bestia”.

También ha participado en otros concursos y publicado en revistas literarias. Es parte de una colección de microrrelatos de la editorial La Chifurnia.

Su primer libro publicado se titula “Contemplación de un ovillo enredado”. El título hace referencia a la metáfora de una pelota de lana que se enreda misteriosamente, similar a los audífonos en el bolsillo.

El libro contiene historias con reflexiones muy específicas sobre la vida, la mayoría de una a dos páginas. Un ejemplo que menciona es el de unas aves que salen de su nido a conocer el mundo y descubren que el mayor placer es regresar al hogar. El libro cuenta con más de 20 cuentos que invitan a reflexionar sobre lo cotidiano.

Como muchos, en su adolescencia, Gyan escribió poemas, que ni siquiera piensa que valga la pena volver a leer. Pero en esos días de muchas emociones y exploraciones, ese formato era una forma de expresar lo que se siente. Es que un poema puede ser escrito de manera espontánea, aunque no cumpla con los requisitos para ser considerado una buena obra, pero en el momento en que nace cumple con su misión.

Sobre publicar poesía, piensa que le tiene tanto respeto que lo siente como lo último que haría; lo ve como la cumbre. Mientras tanto, está escribiendo una novela que espera publicar el próximo año.

El escritor que asegura que publicar no es lo más importante

Publicar como última opción

Para este joven guatemalteco, el ejercicio de escribir es y debe ser un proceso riguroso. Para él, la decisión de publicar debe ser el último paso de un escritor. Piensa que para quienes están en este oficio la publicación no debe ser una prioridad en sí.

En su caso, la decisión de publicar surgió mucho tiempo después, cuando se dio cuenta de que tenía cosas que decir que no había leído nunca. Así fue como se encontró con una convocatoria donde Francisco Méndez, Premio Nacional de Literatura de Guatemala 2017 (q. e. p. d.), eligió su obra.

“Creo que ya hay muchos libros en el mundo, hay muchos libros malos en el mundo también”, reflexiona Zetina sobre la aventura de publicar. Por eso él solo busca publicar si el libro contiene algo nuevo en la forma, en el fondo o en las ideas.

Su método creativo

Así como es exigente con lo que publica, de igual forma su proceso atiende ciertos pasos. Primero ubica la idea central, desde dónde se forman la historia, sus personajes y el contexto que la rodea. Una vez plasma todo esto en un documento, los deja olvidados un tiempo; luego los reescribe y solo cuando los lee como si fueran de otra persona y le “impactan”, considera que están listos para publicar.

Como escritor, que lleva otra profesión paralela, trata de tener esquematizadas sus jornadas de escritura. Antes del nacimiento de su hijo, se levantaba a las 4:00 o 5:00 de la mañana para escribir hasta las 9:00 a.m., antes de empezar su jornada laboral. Después del trabajo, dedicaba una o dos horas más. Con la llegada de su hijo, la dinámica ha cambiado y ahora debe “quitarle tiempo al trabajo o al almuerzo” para poder escribir. El sueño, según él, es la “primera víctima”.

El escritor que asegura que publicar no es lo más importante

Sus referentes

Como este autor busca nuevos rumbos, en esa misma dirección están quienes lo han inspirado. Entre sus referentes están Witold Gombrowicz, Olga Tokarczuk, Czesław Miłosz y Sienkiewicz, quienes han marcado pautas para crear nuevas estructuras. No se espera menos de quien en su adolescencia fue impactado por Fyodor Dostoevsky, autor que según él produjo un cambio en su vida, al mostrarle y generarle preguntas que antes no se había hecho.

También es admirador del italiano Carlo Michelstaedter, un joven que publicó su tesis doctoral sobre el sentido de la vida y se suicidó tres días después, dejando una obra con una “claridad” que solo puede tener alguien que ha “cumplido su misión en el mundo”.

Su método le ha funcionado. No es el primer concurso que gana; ante ese sendero ya andado, aconseja a los nuevos escritores participar en concursos, ya que estos permiten que “gente que lleva mucho tiempo dedicada a la literatura” evalúe sus trabajos.

Recomienda leer las obras ganadoras para entender qué las hace especiales. Sobre la publicación, insiste en que “no hay que publicar por publicar”. Lo más importante es perfeccionar la escritura, leer muchos libros, desarmarlos y entender cómo los autores construyen sus obras. Cuando el trabajo tenga “alma, carácter y vida”, la publicación llegará y quizás con ella, esos nuevos escritores, vivirán su momento, como a él ese 19 de mayo en Ciudad de Panamá, cuando pasó de ser un chico sentado en solitario a la persona que todos deseaban felicitar.