El cuento costumbrista en cuaresma
- domingo 31 de marzo de 2019 - 12:00 AM
El Profesor Edmundo Castillo (q.e.p.d.) especialista en lengua castellana, nos manifestaba que ‘el cuento es una narración breve de hechos imaginarios, protagonizada por un grupo reducido de personajes, con un argumento sencillo'.
Los cuentistas de ayer y hoy, se han caracterizado sobre todo por dar a conocer la región de nacimiento, donde han sido creados o donde pernoctan, como es el caso del Dr. José María Núñez, que a través de su obra ‘Comarca de Los Manitos', dio a conocer las costumbres y tradiciones de los parroquianos tanto del pueblo como del campo bajo un comportamiento sociológico que lo ha inmortalizado hoy día a través del famoso Festival Nacional del Manito.
El Profesor Castillo, destaca que hay dos grandes tipos de cuentos: el cuento popular y el cuento literario. La Pavita de Tierra que salía en la quebrada El Palito. Esta quebrada es la que alimenta el lago de la Feria San Sebastián, cuentan los que vivían en el sector de La Cabuya, que, a las doce de la noche, salía una pavita con sus cinco polluelos, y siempre espantaba al más miedoso, en este caso cruzar la quebrada para Micho Quemao, era todo un trauma, un terror que no se lo deseaba a nadie, Guillermo Sandoval, cuenta cuento le refería a micho, todo lo de la pavita de tierra y sus polluelos.
La Tepesa que salía en Río Ponuga: (escenario, una comunidad cercana al Río Ponuga). Esta era una mujer que le gustaba mucho el baile, a tal punto que dejaba su niño, donde la vecina o en el rancho a solas. El crudo invierno octubrino, no le impedía irse a los bailes, a tal punto que, una noche, el niño se despertó y se salió del rancho, yendo a parar al río Ponuga, donde la corriente se lo llevo, al regresar la mujer, desesperada porque no encontró al niño, fue donde el padre de la comunidad, a buscar consuelo, el sacerdote la sentencio con estas palabras ‘como eres una mujer que no has sabido ocupar tu espacio de buena madre, ahora Te Pesa, el resto de tu vida, por ser una mala madre'.
El hombre incrédulo que no respetaba viernes santo: Un viernes santo, el carretero le dice a su mujer, bueno hoy me voy a la huerta, y voy a enyugar los bueyes, cuando estaba en el proceso de enyugar, uno de los bueyes le dice al hombre ‘hoy no se trabaja', y el hombre asombrado manifiesta ‘yo nunca he escuchado hablar un buey', y el perrito que estaba debajo de la carreta le manifiesta ‘yo Tampoco' … el hombre no trabajo más nunca viernes santo, y solo se dedicó a orarle a dios ese día. Para la próxima, continuamos con otros cuentos de Semana Santa.