La Peatonal pierde su brillo

Sus calles, remozadas con ladrillo rojo, desteñido por las pisadas, ya no reciben a tantos clientes. Los almacenes que han sobre...
  • viernes 28 de octubre de 2011 - 12:00 AM

Sus calles, remozadas con ladrillo rojo, desteñido por las pisadas, ya no reciben a tantos clientes.

Los almacenes que han sobrevivido en la Avenida Central, o La Peatonal, comparten un complejo comercial junto a buhoneros, fondas y minisúper de asiáticos, quienes se resisten a abandonar este lugar. Se trata de un sitio que antes era el favorito de muchos para hacer compras, antes de que aparecieran los centros comerciales o malls que ofrecen todo bajo el mismo techo y con aire acondicionado.

Era la principal arteria comercial del país para propios y foráneos. El sitio donde se celebraban los carnavales y desfilaban los colegios en las efemérides patrias. Ahora todo ha cambiado, hecho que ha obligado a muchos comerciantes a mudarse a los mall como un refugio para seguir activos en el negocio.

Los peatones se quejan por sus calles sucias y los malos olores, por las aguas negras y la basura, elementos presentes en cualquier rincón. Otro elemento que tiñe la avenida es la presencia de orates y personas de malvivir que pululan por el lugar, sumado a la inseguridad que se hace más visible al anochecer.

COMERCIANTES RESISTEN

‘El negocio ha bajado entre el 30% y 40% en los últimos año. Cada año baja la venta 2%, desde cuando circulaban los carros por la avenida y era el único centro de compras, aparte del Centro Comercial El Dorado’, comenta Suleman Bhana, dueño del Bazar Bhana, un negocio con más de 50 años en La Peatonal.

Los negocios se mantienen por los clientes fieles de las áreas cercanas, como Cabo Verde, El Chorrillo, Curundú y Calidonia, cuenta Carlos Gustavo González, un marino que en su tiempo libre atiende un puesto de buhonería.

Pero los clientes fieles también provienen del interior, pues a ellos les gusta comprar a precios más económicos. Además, han guardado la tradición de comprar siempre en el mismo lugar.

Jaime Acrich, dueño del almacén de ropa, La Pantera Rosa, tiene la esperanza de que la ubicación de una de las estaciones del Metro cerca del lugar reactivará el negocio. Relata que después de la invasión mantenía unos 115 empleados permanentes y ahora solo tiene 60, cantidad que solo aumenta para las fiestas de fin de año.

Bhana y Acrich se quejan de que el área está totalmente abandonada por las autoridades municipales. Hay muchos piedreros y carteristas y los policías hacen rondas por el sitio, pero no resuelven. Además, está el perenne problema de falta de estacionamientos y las calles se inundan cuando llueve.

Los comerciantes dicen que en cualquier parte del mundo resaltan la entrada al Casco Antiguo, pero aquí la han dejado morir, a pesar de que las solicitudes a los alcaldes de turno para que mejoren la imagen del lugar datan de 20 años.

El Chapulín, el Bazar Francés, Félix B. Maduro, Mays, Piccolo, Viceroy, Bazar Imperial y Danté son algunos de los aproximadamente 90 locales que eran característicos de la Avenida Central, y que hoy en día solo queda de ellos el recuerdo. De los tiempos de bonanza de la Central, solo queda la mitad de los espacios comerciales funcionando.

Nadgie Bonilla, gerente de Servicios de la Alcaldía de Panamá, dijo que no se tiene nada presupuestado para arreglar La Peatonal en el 2012, pero sí se realizan trabajos de aceras y alcantarillas este año. Del aseo se encargan Las Hormiguitas, además, una empresa privada realiza, mensualmente, una limpieza profunda, agrega.

En cuanto a la seguridad, señala que la Policía Municipal siempre está vigilante e incluso han llevado casos a la corregiduría. Dijo desconocer que las personas tomen licor en plena vía pública y que haya agua sucia en las aceras.