Apuestan por transgénicos
- miércoles 28 de diciembre de 2011 - 12:00 AM
Panamá busca ser autosificiente en la producción de maíz con la implementación, a partir del próximo año de la siembra de maíz transgénico (mejorado genéticamente).
El ministro de Desarrollo Agropecuario, Emilio Kieswetter, informó que a partir del próximo 3 de enero, se realizará la primera cosecha de maíz transgénico, cultivado en Los Santos, para dar paso a la liberación agrícola, para que los productores puedan sembrarlo a partir del mes de mayo de 2012.
El país tiene una demanda anual de 9 millones de quintales de maíz por año aproximadamente.
En Panamá se producen 1.6 millones de quintales del grano, que abastecen al consumo humano nacional y el resto destinado para consumo animal, se importa desde Estados Unidos.
Ernesto Vergara, secretario técnico de la cadena agroalimentaria de maíz, señaló que en 2011 se importaron 9.4 millones de quintales del grano.
En el mes de abril pasado, en los sectores de El Ejido y La Honda, en la provincia de Los Santos, se usaron unos 68.1 kilogramos de semillas de maíz transgénico para el desarrollo de pequeñas parcelas de tipo experimental. Las semillas fueron importadas de Estados Unidos a través de la empresa Pioneer Hi-Breed y Melo.
Según Kieswetter, en los estudios científicos para dar el visto bueno del uso del maíz transgénico participan técnicos del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP).
Pedro Acosta, secretario general de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (Uncurepa), no tomó bien la implementación del maíz transgénico.
Se está ingresando por encima de la ley sin advertir a la población de los impactos que causa al ambiente, porque desmejora las cosechas y a la salud por las reacciones alérgicas que produce, dijo Acosta. Aseguró que es una decisión ‘nefasta’ y que ‘el gobierno está trabajando para multinacionales de la biotecnología’.
Indicó que ‘Panamá carece de una política nacional agropecuaria’ y estimó que ha sido cometida una grave afrenta a los productores y consumidores en este país, donde la producción alcanza 1.6 millones de quintales de maíz al año para consumo humano.