¡Madre y yoqueta!

El despertador suena, son las 3:50 a.m., y la yoqueta Elizabeth Navarro se levanta en pijama para iniciar su faena. Pero primero, le da ...
  • lunes 31 de octubre de 2011 - 12:00 AM

El despertador suena, son las 3:50 a.m., y la yoqueta Elizabeth Navarro se levanta en pijama para iniciar su faena. Pero primero, le da un vistazo a sus tesoros, su hija Brithany, de cuatro años, y el pequeño Justin, de 11 meses.

Luego, la afamada ‘Eli’, quien vive en la 24 de Diciembre, le da un beso a sus dos retoños y se arregla para estar temprano en el Hipódromo Presidente Remón, a más tardar a las 5:30 a.m.

Tras finalizar su rutina diaria en la pista, hace ejercicios: sube escaleras y hace pangal.

Cerca de las 2 de la tarde, retorna a su hogar donde la esperan sus dos hijos que son cuidados en la mañana por su abuela materna.

Ese es el diario vivir de Navarro, quien a sus 25 años confiesa que la disciplina es la clave para cumplir como madre y yoqueta, profesión a la que se dedica desde hace 8 años.

‘No puedo negar que ser jinete es complicado, arriesgado y difícil, pero desde pequeña me gustan los caballos. Un día, viendo en la televisión un clásico, observé cómo Priscilla Batista ganó una carrera y me dije, si ella puede yo también’, explicó Navarro.

MONTÓ EN EE.UU.

Tras alcanzar 42 victorias, Nava rro tuvo la oportunidad de viajar a Estados Unidos y montar en las pitas de Beulah, River Downs y Keeneland.

En el norte, logró 26 triunfos, pero sufrió una fractura en la cadera y estuvo incapacitada nueve meses, lesión que la hizo regresar a Panamá.

SIN PROBLEMAS CON EL PESO

Navarro come libremente, no hace dieta y su peso es de 105 libras.

‘Si Dios quiere, a finales de noviembre retornaré a montar en Estados Unidos, pero en el hipódromo de Tampas Bay’, señaló.

‘El consejo que les doy a los aprendices es que tengan dedicación, y verán los frutos más tarde’, agregó.

‘HAY CABIDA PARA LAS MUJERES’

Para el instructor de la Academia Técnica de Fo rmación de Jinetes Laffit Pincay Jr., el exjinete Henry Barría, la falta de mujeres en la escuela, es porque muchas no saben de la profesión, otras de repente vienen y sufren una caída y se van. Otras no cuidan el peso requerido.

‘Hay cabida para las mujeres en la academia, tienen que seguir el ejemplo de Elizabeth, quien tiene mucho futuro en este de porte’, concluyó Barría.