¡Deja al Chorrillo!

La era del uruguayo Miguel Angel Mansilla al frente del banquillo del Chorrillo FC llegó a su fin en el 2011.
  • martes 29 de noviembre de 2011 - 12:00 AM

La era del uruguayo Miguel Angel Mansilla al frente del banquillo del Chorrillo FC llegó a su fin en el 2011.

Tras clasificar por segunda vez consecutiva a una final en el 2011, el maestro charrúa confirmó a El Siglo que gane o pierda la final del Torneo Apertura ante Plaza Amador, abandona la estrategia chorrillera.

El Siglo (ES): ¿Por qué abandona el banquillo del Chorrillo?

Miguel Mansilla (MM): Es una decisión que tomé desde el inicio del Apertura, pero no le dije a nadie.

ES: ¿Problemas con la directiva?

MM: Al contrario. Tengo una excelente relación con toda la directiva.

ES: Entonces, ¿cambia de equipo?

MM: Por ahora no, pero tengo dos ofertas de El Salvador. Por respeto no puedo decir el equipo, pues uno de ellos clasificó a semifinal.

ES: ¿Regresa a Tauro?

MM: Nadie me ha propuesto nada, soy profesional y me iré donde tenga la mejor oferta. Esto es así.

ES: ¿Será su mentalidad táctica lo que Manolo Mirambel (propietario del club) busca para Sporting?

MM: Ja, ja, ja. No sé. Como dije, no me ha llegado ninguna oferta, aunque acepto que quiero dirigir en Panamá.

ES: ¿Cómo se le gana a Plaza?

MM: De la misma manera que he jugado todo el año. Respetando al rival, pero con un juego ofensivo.

ES: ¿Se siente superior a su joven homólogo (Javier Ainstein) en la final ante Plaza Amador?

MM: Para nada. Javier es un muchacho muy capaz, inteligente y trabajador. La final está para los dos.

ES: De perder, ¿sería un fracaso?

MM: No es un fracaso, pues estuve a siete minutos de ser campeón en el Clausura, pero un error nos costó todo. Los jugadores son los que fallan, no los técnicos, sobretodo en las finales.

ES: ¿Qué opina de la supuesta amenaza que recibió José Luis Garcés antes de jugar ante Chorrillo?

MM: Eso es una situación que no tiene nada que ver con el fútbol, pero gracias a Dios que José Luis está bien. Le tengo mucho cariño al chico.