El sagrado romance con la hípica

Va para medio millón en premios en nuestro medio, ni los problemas de salud lo han detenido
  • miércoles 08 de abril de 2026 - 1:18 PM
  • El llamado “fuego sagrado” de la hípica y el refugio incondicional de su familia son los latidos que mantienen viva su voluntad de lucha. Su idilio con las carreras comenzó en 1974, cuando apenas era un niño de 10 años; desde aquel entonces, nació un romance con el “deporte de los reyes” que el tiempo, lejos de marchitar, ha convertido en una pasión duradera.

    Hablamos de Jorge Lau Cruz, un hombre que equilibra la frialdad de los números, por su profesión de contador, con el calor de los establos. Su pasión por las carreras se trazó en su infancia, cuando su padre lo llevaba de la mano a los establos cercanos al Hipódromo Presidente Remón. Allí, entre el aroma a heno y el noble aliento de los caballos de sus paisanos, comenzó a escribirse esta hermosa historia que hoy es su vida.

    Jorge evoca con dulce nostalgia aquellos sábados dorados en las gradas del “coso juandieño”. Guarda como un tesoro el recuerdo de aquel niño que, con apenas 0.50 centavos y una fe inmensa, vio cómo su boleto se transformaba en 13 dólares de pura alegría.

    Junto a sus hermanos, Federico y Jorge Luis, ha caminado esta senda hípica sembrando oportunidades y viendo florecer a jinetes que hoy son leyenda, como Jesús Barría, José Morelos, Rogelio González y Oscar Chávez, entre otros.

    En su alianza con el preparador Jaime Gooding, la constancia ha dado frutos generosos: 69 victorias y una estela de triunfos que superan los $428,000.00. Sin embargo, para Jorge, el premio más valioso no es el oro, sino el bienestar de sus caballos, esos nobles ejemplares que le han dado mucha satisfacción.

    Jamás olvidará la emoción indescriptible de ver sus colores ondear en la pista con “Chinito Llorón” durante el prestigioso Clásico Día Internacional del Trabajo; un sueño hecho realidad frente a la multitud.

    Ni siquiera el embate de la salud en 2022 logró apagar su brillo. A pesar de la parálisis parcial provocada por un aneurisma en medio de la quietud de la pandemia, su alma siguió en el corral. Desde su valiente resistencia, continúa dictando instrucciones con la sabiduría del que ama, guiando a sus asistentes para que cada ejemplar alcance la gloria.

    Jorge Lau Cruz es, ante todo, un guerrero del corazón que ha sabido reinventarse ante la historia y el dolor, demostrando que mientras exista el amor por el caballo y la voluntad del hombre, no hay meta inalcanzable ni obstáculo que pueda detener el galope de su destino.