Mundial 2026 | Kubo, el heredero de Oliver Atom que ilusiona a Japón
- lunes 06 de abril de 2026 - 12:00 AM
Japón no siempre fue un país de fútbol. Todo comenzó a cambiar en 1981 con la irrupción del manga Captain Tsubasa, cuya historia inspiró a miles de niños a volcarse a este deporte en una nación dominada por el béisbol.
El protagonista, Tsubasa Ōzora —Oliver Atom en Hispanoamérica—, trascendió la ficción y se convirtió en un símbolo cultural. Su impacto fue tan profundo que ayudó a impulsar el crecimiento real del fútbol japonés.
El impacto trascendió la ficción. A comienzos de los años noventa, Japón dio un paso decisivo con la creación de la J. League, marcando el inicio de una estructura sólida para el desarrollo del fútbol. Ese mismo año, la selección conquistó la Copa Asiática, un hito que consolidó el crecimiento de este deporte en el país.
Apenas seis años más tarde, Japón clasificó por primera vez a una Copa del Mundo, en la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998. Desde entonces, su presencia en la élite se volvió constante, alimentando una ambición que fue tomando forma institucional con el proyecto a largo plazo impulsado por la Asociación Japonesa de Fútbol.
El sueño no es menor: conquistar un Mundial en 2050. En el camino, el objetivo inmediato es instalarse entre las mejores selecciones del planeta. Para lograrlo, Japón apostó por exportar talento a Europa, replicando una ruta que curiosamente ya había sido narrada décadas antes en el manga.
El propio Tsubasa encuentra su inspiración en Kazuyoshi Miura, una leyenda que a los 15 años emigró a Brasil para formarse. Su historia abrió puertas y mostró que el futbolista japonés podía competir fuera de sus fronteras, anticipando un modelo que luego se volvió habitual.
En ese contexto emerge la figura de Takefusa Kubo, un talento precoz que parece sacado de las páginas de Captain Tsubasa. Con apenas 10 años, ingresó en la cantera del FC Barcelona, siguiendo el mismo camino que el personaje de ficción que marcó a su generación.
Su paso por el Real Madrid y distintas cesiones moldearon su carácter, hasta consolidarse como figura en la Real Sociedad, donde hoy brilla como uno de los talentos más destacados del fútbol japonés.
A los 24 años y bajo la dirección de Hajime Moriyasu, Kubo lidera la ilusión rumbo al Mundial 2026. Como en la historia que lo inspiró, Japón vuelve a soñar con que aquella ficción se convierta definitivamente en realidad.