- miércoles 15 de marzo de 2017 - 12:05 AM
VICTORIA
El Leicester City despertó ayer en el King Power Stadium a un errático e irreconocible Sevilla de su sueño europeo (2-0) y lo apeó sin miramientos de la Liga de Campeones en octavos de final.
El conjunto entrenado por Jorge Sampaoli, que llegaba con una ventaja de 2-1 de la ida, afrontaba el reto, tras dos tropiezos en el campeonato doméstico, ante Alavés (1-1) y Leganés (1-1), de salir del bache de juego, recuperar la intensidad y sellar su pase a cuartos de final de la máxima competición continental por primera vez desde 1958.
Con las eliminaciones en octavos de 2008 (Fenerbahce) y 2010 (CSKA de Moscú) todavía en la memoria, el Sevilla sabía que la clasificación pasaba por controlar las embestidas de Vardy y la seguridad atrás, ante un Leicester que cada vez se asemeja más al del curso pasado.
Craig Shakespeare, dos días después de ser confirmado como entrenador hasta final de temporada, apostó por el 'once' que tan buenos réditos le dio en los dos partidos que dirigió tras la marcha de Ranieri, ante Liverpool (3-1) y Hull (3-1).
El técnico no varió el 4-4-2 con el que los foxes tocaron el cielo la pasada temporada y recuperó las señas de identidad del Leicester campeón de liga: orden de las líneas, presión, juego directo hacia Vardy e importancia de las segundas jugadas.
El arranque del encuentro fue de ida y vuelta, más característico de la Premier League que de la Liga de Campeones: sin centro del campo y con excesivos balones largos.
Después de una serie de aproximaciones tímidas y sin demasiado peligro del equipo español, con un disparo de Nasri que atrapó Schmeichel y una falta de Rami que se marchó alta, fue el Leicester el que golpeó primero.
Los de Shakespeare tenían maniatado al Sevilla, errático y nervioso. Nasri, el jugador llamado a guiar a su equipo a cuartos, era la personificación de este Sevilla irregular, sin peso en el partido y nervioso. Una patada sin balón a Ndidi en el centro del campo le valió una tarjeta amarilla que a la postre resultó crucial.
El equipo inglés, en su debut en la ‘Champions', mantienen vivo el sueño continental y despierta a un Sevilla que vuelve a caer en octavos, como en 2008 y 2010.