Barrio Lindo y la infancia de Román
- domingo 17 de junio de 2018 - 12:00 AM
PERSONAJE
¡Yo soy Román, yo soy Román!- grita emocionado un niño mientras sostiene un balón.
-¡Yo también! ¡Yo también- grita otro. Viste camiseta roja (pero no la oficial que cuesta casi cien dólares).
Los chiquillos patean la pelota en medio del patio y gritan !Gooool!
Los pequeños, al igual que los adultos, viven la fiebre del fútbol, ahora más que Panamá debuta mañana el Rusia 2018.
-Jugamos fútbol todo el día- dice Luigi González, de 9 años.
Luigi, de mirada picara, es uno de los tantos pelaos que viven en Barrio Lindo, en el corregimiento de Santa Ana. En ese lugar nació y pasó parte de su infancia Román Torres, un ícono del fútbol panameño.
Torres es tan querido que hay un mural pintado con su rostro, dice: Barrio Lindo, Fepafut, la sele ‘Chombolón'.
Barrio Lindo está ubicado frente a la Escuela Dr. Justo Arosemena, en el corregimiento de Santa Ana. Es una calle con casas de cemento y balcones de madera repleta de ropas secándose al viento. Allí viven alrededor de unas 300 familias y se fundó en la década de los años 80. Hay jóvenes sentados en las aceras, se ven las alcantarillas llenas de basura y una cancha de fútbol cuyos arcos no tienen redes: allí birreó Román durante su niñez.
-Aquí nació- dice Nelson Cubilla, y señala un cuarto con una ventana que tiene verjas blancas. Esa casa la ocupa ahora una chica de 21 años.
Nelson está parado en la vieja cancha, está sin camisa. En su pecho se lee: ‘Jehová es mi pastor, nada me faltará. Salmo 23', un tatuaje que le cruza de un extremo a otro del pecho.
‘El se escapaba por la ventana, pero no para andar en maleantería sino para patear pelota en esta cancha', recuerda Nelson.
‘¡Era un birrioso!' grita uno.
‘A él había que comprarle dos zapatos de la escuela por año, porque lo acababa. Cuando llegaba de la escuela, tiraba la bolsa y se iba a jugar a la cancha', nos dice Nelson.
Nelson recuerda que Torres se fue del barrio a los 13 años. Su familia se mudó a Arraiján, luego a Ciudad del Futuro y finalmente se establecieron en Vacamonte.
‘El tenía una buena patada, de niño siempre tuvo piernas gruesas, pateaba duro', dice emocionado Nelson.
Román formó parte de una liga que se denominó ‘Los Fabulocitos' y fue campeón en fútbol toque y sala.
Los lugareños sueñan con pintar una pared grande con la imagen de Román metiendo el gol que los llevó al mundial. Es un sueño que esperan que se haga realidad, así como Leonel Messi tiene una en Argentina.
‘Quisiéramos hacerlo, pero no tenemos ayuda' dice Nelson.
Un grupo de hombres bajan bloques de un camión y los van acomodando frente a la cancha. Son los bloques con los que piensan levantar un muro para mejorar la cancha. Aunque no saben nada de albañería están en un curso gratuito para hacerlo ellos mismos.
La cancha donde muchas veces Román pateó pelotas y envases de jugo cuando no tenía un balón está descuidada. Los arcos no tienen redes y cuando los balones se pierden se dañan con las serpentinas. En las paredes se puede leer: ‘Kakito, paz a la violencia, no a las drogas' ó ‘Si al DPT king 100% al Real Madrid'.
Cargó a Román
A Rosalía Marín Torres, de 73 años, la llaman ‘abuela'. Ella se asoma al balcón de su casa cuando Nelson la llama.
Dice que vio a Román cuando era chiquito y que se crió con su nieto.
‘Siempre vi que tenía algo especial, se le veía empuje, el talento y lo que iba a ser'.
Rosalía recuerda bien la fecha en que llegó a Barrio Lindo procedente de El Marañón.
‘Fue el 18 de septiembre de 1984. Aquí habían casas deterioradas y nos hicieron las barracas', recuerda con una sonrisa que le deja al descubierto una ‘mueblería incompleta'.
Conoció a los padres de Román. Hace tres meses vio al papá del delantero en el Mercado Público, donde vende pescado.
‘Román siempre fue un niño tranquilo, nunca estuvo en pandillas. Cuando viene a mi casa me abraza y siento una enorme alegría porque lo vi de chico', dice.
-¿Cómo anda la delincuencia en el barrio?
‘No hay delincuencia aquí. Hace rato se acabaron las balaceras y las personas que mataron no eran de aquí'.
¿Qué espera de La Selección en el mundial?
‘Yo espero que al menos lleguen a algo, al menos estamos allá'.
Ejemplo a seguir
Cristóbal Antonio Paz tiene 17 años y sueña con llegar a ser futbolista. Quiere ser delantero y entrar a un club.
Viste un suéter rojo que hace destacar su piel morena. Román, al igual que para otros niños, es su héroe.
‘Román es una estrella pública y quisiera ser como él'.
Cristóbal, al igual que lo hacía Román de niño, birrea fútbol desde las cinco de la tarde hasta las once de la noche.
En Barrio Lindo todos los niños aman a Román. Cuando viene, lo hace cada diciembre, los pequeños lo abrazan y él gratifica ese amor trayéndoles juguetes y comida.
‘Quiero ser una estrella como Román', salir adelante- dice Cristóbal.
El joven confiesa que tiene la esperanza de que la Selección panameña llegue lejos en el Mundial de Rusia.
Alguien pone música a todo volumen y rompe la monontonía del barrio.
La leyenda del nombre
‘Le dicen Barrio Lindo, pero mire usted, está bien sucio', dice un vecino y suelta una carcajada.
Hubo una época en la que en Santa Ana existía una guerra de pandillas, que dejó como resultado balaceras y muertos.
Nelson rememora que a diferencia de otros barrios cercanos, éste era uno de los más tranquilos.
‘Habían lindas chicas y personas de Barraza, El Chorrillo, La Catedral venían a enamorar a las mujeres. De allí recibió el nombre', comenta.
Nelson dice que en la real vida fue un dibujante llamado Eloy quien dibujo un balón en la pared y le puso Barrio Lindo.
‘Aquí nunca ha habido pandillas, sino grupos para defenderse de otros grupos que han querido apropiarse del barrio', reitera Nelson.
Cuentan la historia de un lugareño conocido como ‘Polito' que se encontraba sentado tranquilamente frente a su casa cuando llegaron unos sujetos y dispararon a mansalva. Una de las balas lo alcanzó y quedó inválido.
‘Aquí ya no hay problemas de pandillas, drogas ni balas. El problema que hay es que no hay trabajo para los jóvenes. Desde que llegaron las rondas policiales se ha calmado la situación', asegura Nelson.
A días de arranque
El día que Román metió el gol del pase de la selección al mundial hubo tres días de ‘arranque' en Barrio Lindo.
Ese día sacaron un televisor de 50 pulgadas que fue colocado en una pared. La gente se sentó a ver el partido. Tenían comida, cervezas, música y el barrio estuvo a punto de venirse abajo de tanta emoción y alegría.
Yelkis Manzanilla está sentada frente a una de las barracas. Ella también conoció a Román .
‘No salía de la cancha. Apenas se levantaba se metía en la cancha a patear bola. La mamá lo llamaba a cada rato para que viniera a comer, pero estaba tan metido en el fútbol que no salía de la cancha'.
Yelkis tiene cuatro hijos varones y dos sueñan con ser futbolistas como Román.
‘Mi deseo es que Panamá gane la Copa y si no, me sentiré orgullosa de ellos, que por lo menos llegaron al mundial a pesar de que somos un país chico'.
Los chiquillos birrean por la calle, siguen gritando gol. Quién sabe si de esa cancha salga otro Román como el que esperan todos los panameños que meta, al menos un gol, en el primer partido mundialista del país.
**530 ==========
Negritillo, Godoy, Valentín estudiaron en la escuela Dr. Justo Arosemena. Román solo llegó allí hasta tercer grado.