2020 puede ser peor...

Realidad. Se fue el 2019, gracias a Diosito. Año mamarracho para la Selección de Panamá y la dirigencia del fútbol istmeño. De los peores desde 19...
  • jueves 02 de enero de 2020 - 12:00 AM

Realidad. Se fue el 2019, gracias a Diosito. Año mamarracho para la Selección de Panamá y la dirigencia del fútbol istmeño. De los peores desde 1937. Sin embargo, 2020 puede ser peor si nuestros dirigentes no aceptan sus errores, no tienen empatía y no buscan la manera de remontar la crisis.

En este 2020, tenemos que estar claritos en algo: ¡adiós, Hexagonal! ¿Qué hacemos? Convocar a los jugadores que estén produciendo y devolverle la confianza a la selección con amistosos con equipos que estén a nuestro nivel. Ojo ‘Tolito' y Manuelito, ‘recuperar la confianza'.

Otro punto es darle un revolcón al relevo generacional que está hambriento de oportunidades. Jugador veterano que no esté dando la talla, que recupere su nivel y después hablamos. ¿Quieres estar en la selección? Debes tener equipo (ojo, Cooper) y hacer la diferencia. ¡No vacas sagradas!

No me puedo olvidar del tema de los representantes y algunos que meten mano en la convocatoria. No es posible que jugadores como Polo, Buitrago e Ivey no sean llamados porque sus agentes no están en la rosca. Con Waterman tuvimos que cerrar las calles (sarcasmo).

Si clasificamos a Catar, misión casi imposible, belleza; pero el objetivo es construir una selección competitiva para 2026. Y es allí donde entra el maldito demonio de la improvisación... ¿Hemos analizado si Américo Gallego tendrá la salud y la capacidad para ese proceso?

La LPF también debe ser prioridad. El país está en crisis económica y las entradas a los estadios deben bajar. Tres dólares debe ser el precio único en ronda regular y los servicios de comida, baños y acceso deben mejorar. Enomoren a las familias. Que sea una linda experiencia.

Por último, aún no superó la no nacionalización de la LPF. Quizás Azuero y Veraguas no estaban preparados, pero algunos lo ven como gasto y no como desarrollo. Y yo me pregunto: ¿cuántos años deben pasar para que esos equipos sean autosostenibles? Reflexionen, señores...