¡La leyenda continúa!
- martes 17 de marzo de 2015 - 12:00 AM
EJEMPLO
Cuando el zurdo legendario Abraham Atencio se despida del béisbol, al final de la temporada, su legado quedará en la historia, su nombre brillará con luz propia y su herencia continuará, como la mejor película nunca antes vista en su natal Veraguas.
Se trata de un lanzador que contra viento y marea pudo llevar su barco a buen puerto y treparse en la lista de los mejores de todos los tiempos.
Alto, fuerte, de bola controlada, lanzamiento quebradizo y cambio de velocidad, ‘Muñeco’, como le apodan, se nos va del béisbol, pero deja a su hijo, quien a los 18 años empieza a escribir su propia historia.
‘Me voy contento, hice mi trabajo y yo prometí algo, irme del béisbol cuando mi hijo jugara conmigo a mi lado’, dijo el zurdo veragüense.
Para el historiador panameño del béisbol, Glenn Díaz, la labor de Atencio es de las más impresionantes en nuestra pelota.
‘Abrahan Atencio llegó a las 70 victorias, es quinto de todos los tiempos, pero también perdió muchos juegos con Veraguas y eso lo pone líder en derrotas en nuestra historia’, dijo el historiador al ser consultado.
La historia de Atencio padre se resume en honor, talento, orgullo y coraje. En sus estadísticas destacan los 21 juegos que dejó ganando, y de esos no se pudieron conservar 14, el bullpen fallaba y arruinaba su trabajo.
‘Es un brazo fuerte, lo último de esa raza de guerrero’, dijo Díaz en honor a ese lanzador veragüense que ha dado su vida al béisbol.
Abraham Atencio Jr. también se muestra orgulloso de su padre y una de las cosas que le gustaría hacer es relevar a su padre en la lomita.
‘Me encantaría que sucediera, ser yo quien entre a lanzar por mi padre y mantenerle una victoria, le daría un abrazo fuerte en la lomita’, dijo el Jr., un muchacho que ayer cumplió 18 años de edad.
Ambos defienden los colores de Veraguas en el torneo nacional mayor 2015.
El béisbol panameño está lleno de ricas historias, la que escribió Abrahan Atencio es especial; un ‘Indio’ corajudo que iba a la guerra en todo el tiempo, sin importar el tamaño de su enemigo. Él estaba allí para defender los colores veragüenses.