La viuda negra

Doña Amalia, quien llegó a la edad de los 60 años, era una mujer que ha enviudado en dos ocasiones, el primer marido Hortensio, se ahorc...
  • martes 31 de mayo de 2011 - 12:00 AM

Doña Amalia, quien llegó a la edad de los 60 años, era una mujer que ha enviudado en dos ocasiones, el primer marido Hortensio, se ahorcó porque le debía dinero a todas las financieras, sin embargo el luto no duro dos meses, cuando se junto con Fabián, quien murió de un ataque cardiaco, por estar tomando licor y comiendo frituras en todas las fondas del mercadito.

¡Ya está bueno!, aseguró Doña Amalia, quien juró que no se juntaría con ninguno otro hombre, ya que todos se les mueren, sean por deudas o por chuposos, por eso sus hijas, que son tres, decidieron ponerle a una doméstica, para que la ayudara en los quehaceres de la casa, ya que es grande, ---en Bella Vista----aparte que hay que sacar a los tres perros pitbull, que son sus acompañantes.

Pero la mujer que contrataron es joven ----23 años de edad---negra como el café, pero bien cotizada por los hombres, ya que es dueña de un cuerpo sensual, piernas torneadas, senos erectos y nalgas, como colchas de algodón.

Al principio todo estaba bien, la casa siempre limpia, la recamara de Amalia, bien arreglada y la comida al día, incluyendo los medicamentos, ya que la negra color café, era responsable y seria, aparte que le pagaban bien por atender a la doña, quien sufre de artritis, reumatismo y la presión alta.

En una ocasión, Clorinda, como se llama la negra color café, le confesó a Doña Amalia, que tenía un hombre en su vida, que le sacudía el piso y le movía el esqueleto, que necesitaba tener los domingos libres, para matar esos ansias de juventud, que es el derecho a tener un hombre.

Pero Doña Amalia, le recomendó que el novio, podía dormir en la casa, ya que tiene su propio cuarto y tiene privacidad, lo que alegró a Clorinda, que esperó impaciente el sábado, para llamar por celular a Juan Tenorio, para que durmiera en casa esa noche y dejara de meterla en esas pensiones baratas, hediondas y sucias de Calidonia.

Ese sábado en la noche y domingo en la madrugada, Clorinda y Juan Tenorio, hicieron de todo, pero por estar haciendo de todo, los quejidos y ruidos de la cama, llegaron a los oídos de la doña, quien no pudo dormir, por estar pendiente, de lo que sucedía con el hombre y la negra color café, pero que le despertaron las ganas, escondidas tras su último marido.

Sin embargo el sábado siguiente, Doña Amalia le dio el día libre a Clorinda, quien no pudo avisarle a Juan Tenorio, que estaba libre, sin embargo la señora, en la noche, se metió en la cama, de la doméstica, se desnudó, pero se arropó de los pies hasta la cabeza, un hombre, entró sigilosamente en la habitación y se metió entre las sábanas.

Hubo sexo con mucha fogosidad durante la noche, quedaron exhaustos, de repente, Doña Amalia, a quien les caía los senos, por la edad, le preguntó al hombre…¿Te sorprende verme, mi amor?, ….Sinceramente, No señora…le respondió el hombre, hace rato esperaba este momento, se trataba del sujeto, que le limpia el jardín, todos los sábados.

Entonces Doña Amalia y Narciso, empezaron a entenderse como pareja, botaron a la negra color café, para evitar que se diera cuenta, de lo sucedido, las hijas de la doñita, se opusieron a que su madre, se juntara con el jardinero, pero más pudieron las ganas de tener otro marido, que el rechazo de sus hijas.

Pasaron seis meses, cuando un carro fúnebre, estaba en la puerta de la casa de Doña Amalia, los vecinos, corrieron a ver que sucedía, pensaron lo peor, ya que a su edad, cualquier cosa podía suceder y con esas enfermedades que la aquejan, ¡pero que va!, sacaron en una bolsa negra, al jardinero, el tal Narciso, muerto por un infarto, el tercero en la lista de la viuda negra.