Tras las rejas
- jueves 31 de marzo de 2011 - 12:00 AM
Desde hace dos años, José Juan estuvo tras las rejas en Tinajitas, de San Miguelito, por un caso de violación a una menor de 16 años de edad. Desde que cayó preso su esposa Laura movió tierra, aire y mar, para ver cómo lo sacaba de ese mundo infernal que representan las cárceles de nuestro país.
Durante su peregrinaje en los juzgados, fiscalías y oficinas de abogados, Laura siempre estaba acompañada de Hilario, ---su supuesto primo ---, a quien le vendió el carro para pagar los honorarios del abogado, papeleos y llevarle útiles de aseo los días de visita.
Los familiares de José Juan también buscaron ayuda para sacarlo de ese infierno, pues no confiaban en la concubina y mucho menos en el supuesto primo, que de tanto andar y venir juntos parecían parejas y los comentarios de los vecinos eran que Hilario se estaba goloseando a la mujer del preso.
Pero Laura no le prestaba atención a los rumores, pues decía que Hilario le daba fortaleza en sus momentos de debilidad, la acompañada a las misas que ofrecía por la libertad de su concubino, quien asegura que nunca violó a la menor.
Pero de tanto que lo repitieron los familiares y los bochinchosos vecinos que el rumor se convirtió en verdad. Un día de esos, Hilario y Laura se miraron a los ojos y se dieron cuenta que podían ser más que primo y prima dándose apoyo mutuo. Y fueron a lo que fueron, él la respaldó y hasta la cuña le puso.
Mientras en la cárcel e el milagro se dio. Un perdón por buena conducta logró darle libertad anticipada a José Manuel, pero nadie se enteró y mucho menos lo fueron a buscar. Él pidió prestado dos balboas a un custodio, abordó un taxi y fue a la casa de su hermano en San Miguelito, quien lo acogió con lagrimas en los ojos, pero tuvo que advertirle que Laura vivía con otro hombre o sea el supuesto primo.
En casa de su hermano Otilio se la pasó tres días, donde era visitado por su madre y otros familiares, quienes también le advirtieron que su mujer se entendía con el supuesto primo, por eso trató de buscarle una salida, porque no quería problemas y mucho menos regresar a la cárcel.
Un domingo en la tarde, acompañado de su hermano Otilio, con mejor semblante, afeitado y bien vestido, regresó a casa, para darle una sorpresa a su mujer, pero no estaba. Los vecinos le aseguraron que había salido temprano con Hilario para la playa. Por lo menos asumían que se habían ido a la playa, pues llevaron cooler, comidas y vestidos de baños, en un carro alquilado, lo que hizo sospechar que su mujer y su supuesto primo, se estaban dando la gran vida, mientras que él se pasó dos años tras las rejas.
Le pidió a su hermano Otilio que se regresara para su casa, mientras él se acomodó a ver televisión para esperar a su esposa y al supuesto primo. Cuando estos llegaron no se percataron de la presencia del marido y hablaban de lo bien que les había ido en la playa, aparte de los besos y caricias que se dieron, cuando se repente José Manuel salió detrás de la puerta y los sorprendió.
Laura trataba de explicarle a José Manuel, quien estaba tan enfadado que se armó con una varilla y arremetió contra el supuesto primo, pese a los gritos de la mujer. Llegaron vecinos y dos policías que cargaron con el herido para el hospital Santo Tomás, donde quedó en cuidados intensivos.
El infortunado José Manuel fue condenado por agresión, a seis meses de prisión y ¿A dónde creen ustedes, que lo llevaron ?, a la Cárcel de Tinajitas, donde ahora jura que no quiere salir, porque la vida es de traiciones y más traiciones, mejor prefiere quedarse tras las rejas.