Presión alta y emoción, mala combinación
- sábado 21 de julio de 2012 - 12:00 AM
Pese a las advertencias de los médicos de que las emociones fuertes podían alterarle su delicada presión, Aixa, de 66 años, se antojó de cumplir su sueño de ser reina, por lo que asistió a la reunión para discutir cuál sería la dinámica del reinado de la tercera edad. La discusión surgió enseguida, porque uno pidió que las candidatas tuvieran su cualquier swing y menores de 65.
Después de una serie de pullas y manoteos se acordó que no habría ningún requisito, por lo que Aixa, la mujer del jubilado Alex, se autopostuló y casi que exigió que el reinado fuese por plata. Tras discutir durante varios minutos, pues algunos querían que fuese por simpatía, se sometió a votación y ganó la propuesta de Aixa.
Como no había otras candidatas ni nadie quería nominarlas, el coordinador pidió que pusieran música durante dos segundos, mientras él caminaba a ciegas entre los varones.
La música cesó justo cuando se paró frente a Alex, el marido de Aixa, por lo que le tocó proponer a las otras concursantes.
Que las escojan los solteros, gritó, pero para su mala suerte no había ninguno en el grupo.
Que sea por tómbola, pidió nervioso, pero dijeron que demoraría mucho.
Que sea por edad, pues, las más jóvenes de las damas. Casi una hora tomó buscar ese dato hasta que salieron las cuatro nuevas candidatas que se medirían a Aixa, quien puso cara de ají apenas vio que una de sus rivales sería Liz, a quien de joven le decían la ‘tumba hombres’.
El escrutinio será aquí dentro de un mes. La ganadora presidirá el carro alegórico del desfile navideño y la comparsa de los Carnavales, además será paseada por todo el país, dijo el coordinador del reinado, y tronando los dedos agregó: Ya saben muchachas, a buscar los reales hasta donde al diablo se le perdió la corbata. La que más plata traiga será la inolvidable soberana 2012.
Aixa tuvo un encontrón con Liz en la casa de la modista.
‘No gastes plata en vestido, que esa corona tiene nombre y apellido’, le dijo a la tímida Liz, que solo bajó la cabeza y apretó el cartucho en el que llevaba la tela.
Fue la noche anterior al día del escrutinio cuando Alex pudo cobrarse 35 años con siete meses de desprecio íntimo, y le dijo: No voy a sacar la plata que tengo en el banco para esa vaina.
¿Cómo que no la vas a sacar?, contestó Aixa y lo amenazó con divorciarse si no la apoyaba. Nos divorciamos ya, contestó él.
Ah, sí, ahorita llamo a los muchachos y les digo que se me subió la presión porque tú me pegaste, dijo Aixa tumbándole todo el valor.
Regresó callado del banco y le dio el dinero. Fue en ese momento que vio sus tres cerdos de porcelana, rotos y vacíos, sobre la mesa.
Los recogió con tristeza y le expresó con su voz de mandilón: ojalá pierdas, oíste.
Una bofetada fue la respuesta de Aixa. El escrutinio empezó a la hora señalada.
Que cuenten primero el dinero de las otras, pidió ella, pero le dijeron que sería al azar. Y le tocó el segundo turno y el último a Liz.
¡Jo!, gritaron muchos cuando contaron el dinero de Aixa, quien ya tiraba besitos y bailaba a pesar de que estaban prohibidas todas las manifestaciones de triunfo.
El coordinador empezó a contar el dinero de Liz.
Ja, ja, ja, rió Aixa cuando vio que sacaron una bolsita de martinellis.
Con esa no se gana, amiga. Se gana con los washingtons , gritó y siguió tirando besos y bailando.
Media hora después la burla se le trocó en una mueca cuando vio que sacaban un fajo de billetes de cien.
No resistió cuando vio que el coordinador levantaba el brazo de Liz en señal de triunfo.
Se les abalanzó y los abofeteó sin piedad hasta que empezó a gritar:
¡¡¡Aire, prendan la luz, por favor, préndanla, para que nadie haga trampa!!!
Enseguida cayó desmayada y con las manos cruzadas sobre el pecho.
Fue fulminante. Se la llevó de ya para ya, no aguantó la decepción de perder, comentaban los del grupo apenas se supo la fatídica noticia.
MORALEJA: LOS ESTADOS EMOCIONALES ALTERADOS SON LA CAUSA MÁS PROFUNDA DE LA HIPERTENSIÓN. ¡EVÍTALOS!