Pelea en el callejón

Tremenda golpiza se llevó Efraín, quien estaba acostumbrado a vidajenear a los vecinos, tanto hombres como mujeres, les inventaba chisme...
  • jueves 30 de junio de 2011 - 12:00 AM

Tremenda golpiza se llevó Efraín, quien estaba acostumbrado a vidajenear a los vecinos, tanto hombres como mujeres, les inventaba chismes, que en ocasiones ponía a pelear a parejas del viejo caserón del callejón, situación que obligó la presencia policial, cuando se formó tremendo zaperoco, porque metió en problemas a una pareja.

Resulta que Efraín, un sujeto que no se sabe qué es, en ocasiones se viste de hombre y los viernes, con detalles afeminados, se dedicaba a vender chanches clandestinos, rifas y otras veces CD pirateados, pero sabía cómo ganarse la vida, aunque en ocasiones discutía con algunas vecinas por el simple hecho de que era lengüilarga.

Sin embargo, nunca antes se había dado una guerra en el quinto patio, cuando en la tienda del chinito, Efraín le aseguró a Marina que su esposo se entiende con la vecina Carmen, quien además se supone que es su mejor vecina y amiga, porque van juntas al mercado de abastos todos los sábados.

Inclusive le resaltó que los vio entrar juntos en un hotel de mala muerte, por calle K y Santa Ana, situación que molestó a Marina, porque en un ocasión le sacó del bolsillo del pantalón de su esposo Ramón, un jaboncito de un hotel, aparte de un cajita de fosforo con el nombre del citado hotel.

Pero Marina no estaba para hacerle la guerra por el momento, esperó saber más de las andanzas de su marido con Carmen, inclusive la amistad seguía igual, como si nada se estuviera cocinando en el fogón de los bochinches.

Lo peor sucedió cuando Efraín le contó a Marina que su marido había dicho en la bodega del mismo chino, que su mujer era frígida y que no sabía cómo hacerlo, lo contrario de Carmen, que lo pone a gozar del bueno y para el bueno. ¡Entonces, sí se formó el revulú!, que era lo que buscaba Efraín, por venganza, ya que sospechaba que Carmen le echó la Policía en dos ocasiones por vender CD piratas.

Cuando Ramón llegó a la casa, cansado, es obrero de la construcción, no lo dejaron comer, le reventaron el plato en la cabeza, pero el hombre sacudió a la mujer, la empujó y quien rodó por las escaleras del viejo caserón, en esos momentos intervino Juan, esposo de Carmen, pero se agarraron a trompadas sin conocer que el bochinche sumaba a su mujer.

Otros vecinos se sumaron a tratar de ayudar a Marina, pero otros se sumaron a ayudar a Ramón, situación que generó en un revolcón del barrio, por eso el propio Efraín, al ver lo que su bochinche había ocasionado, llamó a la Policía, que llegó en dos patrullas cargados de tongos fuertemente armados, porque le dijeron que los obreros del Suntracs estaban ocasionado reyertas en el viejo barrio. Juan agredió a Efraín, por meter a su esposa en ese bochinche, quien igual se lo levaron al hospital.

Los tongos pusieron orden en el quinto patio, pero tuvieron que llevar a Marina al cuarto de urgencia del Hospital Santo Tomás, por su parte, a Ramón lo llevaron para la corregiduría por agresión física a su mujer.

Carmen aún desconoce el por qué de la pelea, sin embargo, su esposo Juan, quien conoció el bochinche de boca de Efraín, lo señaló como el responsable, al inventar por venganza, el bochinche, por eso el corregidor dio instrucciones a dos policías que lo trajeran vivo o muerto, ya había salido del hospital y regresó a su casa.

Pero ese día era viernes y estaba vestido afeminado, sin embargo, le hicieron los cargos y lo condenaron a 90 días por bochinchoso, aparte por vender chances, rifas clandestinas y lo peor, vender CD pirateados, pero lo defendieron un grupo de gais que celebraban su día y amenazaron al corregidor de acusarlo de atentar contra los derechos de los gais. El hombre de la justicia miró a su secretario, que tiene aire de ser otro del otro lado, y absolvió a Efraín, quien tendrá que mudarse del barrio cuando salga Marina del hospital.