Un padrastro a la vista

Cansado de la bulla que hacía el vecino, quien todos los sábados tenía alguna fiesta para celebrar cualquier cosa, se paró de la cama, s...
  • domingo 29 de mayo de 2011 - 12:00 AM

Cansado de la bulla que hacía el vecino, quien todos los sábados tenía alguna fiesta para celebrar cualquier cosa, se paró de la cama, se vistió y fue a reclamarle, porque no dejaban dormir a su esposa ni a su hija recién nacida, sin embargo, el tipo se quedó en la fiesta y disfrutó hasta la madrugada, esta situación le trajo problemas porque se formó una pelea, donde quedó involucrado con una mujer ajena.

Este es el caso de Gustavo, quien alquiló un apartamento en Pueblo Nuevo, estaba recién casado por lo civil con Adelina, compañera de trabajo en un supermercado. Tuvieron una hija, que actualmente tiene tres meses de nacida, compraron muebles a crédito,con los que amueblaron lo que sería y no fue hogar dulce hogar.

Al principio, todo era felicidad, pero tenían unos vecinos que eran bulleros, música estridente, volumen alto, gritos y palabras obscenas, por más que llamaban a la Policía, estos decían que no tenían carros y que los vecinos vigilantes no servían para nada. Adelina, en varias ocasiones, le había advertido a la vecina, esposa del bullero, que el escándalo no dejaba dormir a la niña y mucho menos a ella.

¡Para qué fue eso!, como la vecina es una mal hablada, la insultó y le aseguró que era una chola de &%$•)/&, que se mudara si no le gustaba la música, por eso, Adelina prefirió dejar las cosas como estaban y buscar apartamento en un lugar donde la gente sea civilizada.

Un sábado, cuando al Nica le dieron una golpiza, los vecinos estaban en el pasillo y parte de las escaleras tomando pintas, decepcionados por la pelea del panameño, que le sacaron la mugre por andar carnavaleando con los grillos, sin embargo, empezaron a poner música, subieron el volumen, eran las 12 de la noche, situación que motivó que la bebé se despertara y Adelina le pidió a Gustavo que hablara con el vecino.

Gustavo se levantó, se vistió y salió a reclamarle a Tello, como se llama el vecino, quien estaba acompañado de sus amigos, entre hombres y mujeres, algunos con pintas y otros con tragos, que acompañan con sao de patitas de gallina, que vendía una de las vecinas, pero Adelina no supo más de su marido y la bulla siguió igual.

Adelina, por temor, no salió a buscar a Gustavo, pero el carilimpio estaba tomando tragos y bailando con otra mujer, invitado por Tello, situación que le trajo problemas porque el marido de esa otra mujer, Glenda, los separó pues estaban tan apretados que parecían otras cosas, con las manos en las nalgas y besitos en las tetas.

El celoso hombre le metió un trompón a Gustavo, quien se defendió, pero el otro hombre era más fuerte y era un ex boxeador, por eso le dio semejante golpiza, los otros vecinos, en vez de impedir la pelea, empezaron a apostar, por quién ganaba la pelea, para recuperar lo que perdieron con el Nica Concepción.

Llegó la Policía, tarde como siempre, cargaron con todos para el juzgado nocturno, no así con Gustavo, a quien remitieron para el hospital del Seguro Social, donde tuvieron que empadronarlo de nuevo, porque por casi lo sacan del censo.

Gustavo estuvo dos semanas en el hospital, cuando salió, Adelina se había regresado con su pequeña hija para la casa de su madre en Santa Librada, San Miguelito, sin embargo, fue en busca de su esposa, a quien le prometió no ir más a fiesta de gente desconocida, pero esta le advirtió que la próxima, le buscará otro papá a su hija, uno que no fume ni tome, ya que el vicio mata o te matan, porque le tiene a su hija un padrastro a la vista.