Historia de un ex soldado
- viernes 29 de abril de 2011 - 12:00 AM
Era un hombre solitario y triste, residía en un viejo caserón, de tejas y barro en Chilibre, los vecinos le temían porque lucia una barba blanca larga, igual que su cabello, caminaba lento, ya que a sus 90 años, la vida le había dejado duras huellas en su cuerpo de un tiempo que pasó.
Los vecinos querían sacarlo del lugar, no porque pensaban que era un ser endemoniado, mucho menos que fuera un extraterrestre, sino porque temían que le hiciera daños a alguna de las jóvenes del barrio, ya que sus ojos reflejaban lujuria y deseos eróticos.
Pero ante tanta insistencia de los vecinos, se apersonó una periodista, con su cámara y grabadora, quería conocer el pasado de este personaje, para presentarlo en su programa de televisión, con el título de ‘La historia de otro Amor’, que ganaría quizás un premio de prensa, pero también se descubrió que el anciano de nombre John, en su tiempo fue un soldado que combatió en la segunda guerra mundial-1941
Se estableció en nuestro país, en los años cincuenta, ---después de la guerra--- tuvo varias esposas, con quien tuvo hijos e hijas a montón, que ahora residen en Estados Unidos, pero se quedó el menor de todos, hoy día empresario en Colón.
La periodista se sorprende cuando el gringo, con voz pausada, porque se tragaba la lengua y se le salía la chapa, le manifestó que durante los años 50, se enamoró de Brigitte, una hermosa vedette, de origen francés, que fue el amor de su vida, ya que le enseño como hacer el sexo, debajo del agua y lo mejor, como bucear entre las piernas.
La periodista se puso roja de la pena, pero su trabajo era seguir investigando, mientras le tomaba fotografías por todos los ángulos, ya que el gringo, quien tenía el cuerpo repleto de tatuajes, entre estos el nombre de la francesita, que lo volvió loco, después de la guerra.
Ha pesar que tuvo muchos amoríos con mujeres de muchas partes del mundo, la francesita lo hizo marear, ya que recordó como si fuera ayer, que una noche, la mujer lo puso a bajar pozo, que por casi se asfixia, ya que le hizo un torniquete con las piernas, mientras hacía lo que estaba haciendo, pero cuando quiso sacar la cara, una patada lo mandó a rodar al piso, donde continuó el chacareo.
Ya la periodista no quería seguir escuchando la historia pervertida del gringo, porque le estaban dando ganas, sin embargo el propio John, decidió con su pausada voz, ---media gringa y medio española, que lo que más le gustó de la francesa, fue cuando ambos estaban desnudo, sobre la cama en un hotel, ella abajo y el arriba, cuando le incursionan por la retaguardia, nunca antes había sentido esa sensación de gusto, que le permitió tener tres orgasmos seguidos.
Se repente el viejo gringo, se sacó el pene y le mostró un tatuaje con un corazón y el nombre de Brigitte, lo que molestó a la periodista, porque el cochino se lo agitaba para duras penas querer pararlo, salió de la habitación y se largó del lugar, en un taxi que la esperaba en la parte de afuera del viejo caserón.
Los vecinos lo consideraron un enfermo mental, por eso exigieron que lo mandaran para el Manicomio, pero el hijo, que reside en Colón, lo rescató y lo llevó a una casa de ancianos, donde no le da entrevistas a nadie, al menos que paguen por sus historia, porque aún falta su amoríos con la argentina Isabel , la mejicana Guadalupe y la chitreana Soledad, que hicieron cosas diferentes que la francesa, pero que también le dieron gusto al hombre de las mil guerras y que cuenta son mucho orgullo, la historia de otros amores.