Guerra entre concubinas
- miércoles 26 de enero de 2011 - 12:00 AM
Dos mujeres llegaron estropeadas y heridas en diferentes partes del cuerpo al cuarto de urgencia del Hospital Santo Tomás, tras sostener una pelea dentro de un restaurante, por el amor y/o dinero de un hombre, el que ni se enteró en el momento de lo sucedido, pero que tuvo que pagar los daños del local comercial y las multas.
Pero no se trata de dos mujeres cualquiera, sino de Raquel, la ex esposa de Rafael, y Mirna su actual concubina, que no pueden verse las caras, porque se van a los puños.
Todo sucedió porque Rafael tiene que llevarle la pensión alimenticia a su hija de tres año a la casa de Raquel, lo que molesta a Mirna, quien le sugiere poner el dinero en el banco, sin necesidad de ir a la propia casa. En realidad lo que la concubina actual teme es que Raquel y Rafael quieran reverdecer laureles.
Dos años tiene Rafael de estar en libre unión con Mirna, esperando que el juzgado dicte el divorcio, para entonces casarse por lo civil, pero ella veía ese trecho muy largo, por eso en ocasiones le exige al hombre que se busque otro abogado, para que le agilice los trámites.
Rafael gana buen dinero como pasa barco en el Canal. Es oriundo de la Isla de Chepillo, donde aún residen sus padres, pero vive en un apartamento de un edificio de la Avenida B. Allí es vecino de varias cantinas que le sirven de distracción, lo que acepta Mirna porque lo tiene cerca del hogar.
Mirna no ha podido tener hijos, pero se está haciéndose trabajos médicos para salir embarazada y lograr darle un hijo varón a Rafael, para ver si ese es el jaque y mate que acaba con el amor que le tiene a la hija Rafaela.
En una ocasión ambas mujeres se encontraron en un almacén, se insultaron, se dijeron hasta de lo que se iban a morir, pero lo más le dolió a Raquel fue que Mirna le aseguró que su esposo la dejó porque es frígida y no sabe hacer el sexo.
De ese hecho Rafael no se enteró, pero estaba sospechando que tarde o temprano se iban a agarrar por las mechas, como ya algunos conocidos se lo habían advertido.
Rafael trató de evitar esta situación, aclarándole a Mirna que él no puede dejar de ver a Rafaela, quien lo quiere mucho y él a ella.
Una mañana Raquel estaba desayunando en el Café Mona Cola cuando entró Mirna acompañada de otra amiga y cuando se vieron cara a cara, empezaron los insultos de alto calibre.
Se agarraron por los moños, hubo patadas, puñetes, arañazos, mordidas y hasta nalgadas. El griego dueño del local trató de evitar la pelea, pero las dos mujeres gordas y con garras de matadoras, dejaron el restaurante con sillas, mesas y platos rotos, hasta que llegó la Policía y cargó con las dos para el cuarto de urgencia del Hospital Santo Tomás. De allí las llevaron a la corregiduría, a donde llegó Rafael, que tuvo que pagar las multas que le aplicaron a ambas, más los daños ocasionados al café en esta guerra de concubinas.