Mi pareja quiere grabarnos y me da pena

  • viernes 08 de mayo de 2026 - 12:00 AM

Tengo 21 años y llevo más de un año con mi novio. Nos llevamos bien y hay confianza, pero hace poco me dijo que le gustaría grabarnos en momentos íntimos para “tener un recuerdo de nosotros”. La verdad, eso me puso muy nerviosa.

Él insiste en que no tiene nada de malo, que muchas parejas lo hacen y que el video sería solo para nosotros. Dice que jamás enseñaría nada, pero yo sigo sintiendo miedo y vergüenza. Me preocupa que algún día ese material pueda salir de su teléfono o terminar en manos equivocadas. También me incomoda pensar que me estén grabando, porque siento que no podría estar tranquila.

Mi novio cree que exagero y hasta me dijo que si realmente confío en él no debería preocuparme tanto. Yo lo quiero, pero tampoco quiero hacer algo solo para complacerlo y después arrepentirme.

¿Estoy mal por decir que no? ¿Cómo puedo explicarle lo que siento sin que piense que desconfío de él?

Respuesta de La Rosa

No estás mal por decir que no. En una relación sana, cualquier decisión relacionada con la intimidad debe hacerse solo si ambas personas se sienten cómodas y seguras. Si algo te da vergüenza, miedo o simplemente no te convence, tienes derecho a poner límites sin sentir culpa.

Hoy en día muchas personas comparten fotos o videos privados sin pensar en los riesgos. Aunque exista confianza, nadie puede garantizar que un celular no se pierda, sea hackeado o que una relación no cambie con el tiempo. Por eso es importante pensar primero en tu tranquilidad y bienestar emocional.

También debes recordar que la presión emocional no es una prueba de amor. Frases como “si confiaras en mí lo harías” pueden hacerte sentir obligada, pero el cariño no debería medirse por aceptar cosas que no deseas. El respeto también significa entender y aceptar un “no”.

Habla con él con calma y sinceridad. Puedes decirle que lo quieres y confías en la relación, pero que grabarte no te hace sentir cómoda y prefieres mantener esos momentos en privado. Una pareja madura escucha, comprende y no insiste cuando la otra persona pone un límite claro.

La confianza verdadera no se demuestra grabando momentos íntimos.