- domingo 08 de diciembre de 2024 - 12:49 PM
La confianza, el respeto y la fidelidad son tres bases fundamentales en cualquier relación. Si una de ellas se pierde o se transforma en celos, obsesión y desconfianza, nada puede salir bien. En este caso, hablamos de una relación tóxica, nada saludable, que no te hará ser más feliz, sino todo lo contrario, te hará sentirte menos valorada y más coaccionada, pues perderás tu poder de autodeterminación.
Las mujeres que acceden a las condiciones de hombres posesivos suelen tener problemas de autoestima, así como de inseguridad y confianza en sí mismas. Así que para poder reconocer a un hombre posesivo, primero deberás ser consciente si tú misma, tienes un problema de este tipo, si has perdido la libertad o sientes que han invadido tu espacio vital.
Existen múltiples señales que pueden advertirnos de la posesión y obsesión de un hombre hacia nosotras mismas. En primer lugar, solemos hablar de hombres extremadamente celosos. Pero ojo, no son celos infundados por la pareja, sino que son patológicos. Y tampoco son necesariamente hacia otros hombres, sino hacia todo lo que rodea a su pareja: amistades, familia, compañeros de trabajo... Los celos vuelven al hombre un ser irracional que no entiende otras razones.
Por otro lado, los celos suelen provocar en él un excesivo control hacia tu propia vida. Es decir, su necesidad de saberlo todo, de cuestionarlo todo: qué haces, dónde estás, con quién... Suelen ser preguntas muy frecuentes que denotan su obsesión de querer saberlo todo sobre ti en todo momento. Esto es lo que coarta tu libertad y denota desconfianza, por lo que el primer valor de una relación se ha perdido.
Debes tener en cuenta que al principio el control puede ser justificado porque te echa de menos y quiere saber de ti. Pero cuidado, si se le va de las manos, puede llegar a apartarte de todo aquello que formaba parte de tu mundo. Para un hombre posesivo tú eres tan solo de él y para él, por lo que te debes a él en todo momento. Ándate con ojo si no quieres acabar alejada de tu entorno.
Sus rasgos de carácter y personalidad denotan la posesión. Este tipo de hombres suelen ser, al principio, muy seductores, tiernos y encantadores, por lo que suelen ser muy atentos y quieren estar pendientes de ti en todo momento. Hasta aquí no está mal, el problema es si todo esto se lleva al extremo. Los hombres posesivos se enfadan con frecuencia, sea cual sea el motivo, y suelen culparte de todo. Cuidado, pues suelen poner la excusa de que te quieren más que a nadie y que no pueden vivir sin ti.