- martes 03 de noviembre de 2026 - 12:00 AM
Hay parejas que pasan meses, incluso años, sin encuentros íntimos y, cuando vuelven a encender la llama, descubren que las ganas estaban guardaditas, esperando su momento. ¡Y vaya manera de regresar!
A veces la intimidad se queda en pausa. Entre el trabajo, los hijos, las preocupaciones, el cansancio o las diferencias de pareja, los encuentros bajo las sábanas pasan a un segundo plano.
Uno se acostumbra a los besitos de despedida, los abrazos de buenas noches y a dormir cada quien por su lado. Pero un día ocurre el reencuentro y ¡zaz!, despierta la fiera que parecía estar de vacaciones permanentes.
Lo curioso es que, después de tanto tiempo sin intimidad, algunas personas descubren que todavía tienen muchísimas ganas. Un beso más largo, una caricia inesperada o una mirada con malicia pueden ser suficientes para encender el fuego. De pronto, aparecen las mariposas en el estómago, el cosquilleo y esos pensamientos traviesos que no dejan concentrarse ni en el trabajo.
Pero ¡ojo!, no hay que salir corriendo como si se quisiera recuperar en una noche todo el tiempo perdido. Volver a tener intimidad requiere paciencia, confianza y comunicación. El cuerpo puede necesitar un periodo de adaptación, especialmente cuando ha pasado mucho tiempo sin actividad sexual. Lo importante es disfrutar sin presiones y respetar el ritmo de ambos.
Un buen consejo es comenzar por recuperar las pequeñas muestras de cariño. Los besos, las caricias, los masajes y los momentos a solas ayudan a reconstruir la conexión. No todo tiene que terminar en una noche apasionada. A veces, el coqueteo durante el día es el mejor aperitivo para lo que pueda suceder después.
Es importante hablar de lo que les gusta, de lo que desean experimentar y de aquello con lo que no se sienten cómodos. No den por sentado que, porque antes se conocían de memoria, todo sigue igual. Los gustos pueden cambiar y descubrir nuevas formas de disfrutar juntos puede hacer que esta segunda temporada sea mucho más interesante.
Si durante el reencuentro aparecen molestias, sequedad vaginal o dificultades para mantener relaciones, no hay que aguantar por vergüenza. Se puede recurrir a lubricantes adecuados y consultar con un profesional si las molestias persisten. La intimidad debe ser placentera, nunca una obligación ni una competencia por demostrar quién tiene más energía.