Cuando la rutina pesa: el juguete que puede salvar la pasión

  • sábado 10 de enero de 2026 - 12:00 AM

En toda relación de pareja llega un momento en que la rutina empieza a tocar la puerta, incluso en la intimidad. No es falta de amor ni de deseo, es simplemente parte de la convivencia. Y cuando eso ocurre, incluir un juguete íntimo puede ser más una herramienta de conexión que un tabú que cause incomodidad.

El primer indicio de que podría ser momento de innovar aparece cuando la pareja siente que siempre pasa lo mismo, que la chispa no se apaga del todo, pero tampoco sorprende. En estos casos, el juguete no sustituye a nadie, más bien acompaña, despierta curiosidad y rompe la monotonía sin necesidad de grandes discursos.

Otro punto clave es cuando existe desbalance de deseo o tiempos distintos para excitarse. Los juguetes pueden ayudar a que ambos lleguen al mismo ritmo, reduciendo frustraciones y aumentando la complicidad. Aquí lo importante no es el objeto, sino la conversación previa, el consentimiento y el acuerdo mutuo.

También se vuelven aliados cuando la pareja atraviesa etapas de estrés, cansancio o presión emocional. Trabajo, hijos o preocupaciones diarias pueden afectar la intimidad, y lejos de ser un problema, es una oportunidad para buscar nuevas formas de reconectar sin exigencias.

Eso sí, la clave está en cómo se introduce el tema. No debe plantearse como reclamo ni comparación, sino como invitación al juego y al descubrimiento. El humor, la confianza y la apertura son esenciales para que la experiencia sume y no genere inseguridades.

Lejos de lo que muchos creen, incluir un juguete no significa que algo esté mal, sino que la pareja se conoce lo suficiente como para explorar juntos. En relaciones sanas, estos elementos refuerzan la comunicación, el respeto y la intimidad emocional.