Cuando espiar a tu ex se vuelve una obsesión

  • sábado 18 de julio de 2026 - 12:00 AM

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Todos conocemos a alguien que lo hace o quizá eres tú. Después de una ruptura aparece la curiosidad, luego el impulso de mirar las redes sociales y, cuando el bloqueo no lo permite, nace la tentación de crear una cuenta falsa. Todo para responder una sola pregunta: ¿cómo le está yendo sin mí?

Lo curioso es que muchas veces no se trata de querer volver. Es más bien una necesidad de comprobar que esa historia ya terminó, de confirmar que la otra persona sigue ahí y que nuestra vida también avanzó.

Es como rascar una herida para ver si todavía duele. A veces duele menos de lo esperado y otras veces vuelve a abrirse.

El problema es que las redes sociales casi nunca cuentan la historia completa. Una foto sonriendo, un viaje o una nueva pareja no significan necesariamente que alguien sea más feliz. Comparar tu realidad con el mejor momento que otra persona decidió publicar suele ser una trampa que termina alimentando la ansiedad y las dudas.

Si descubres que pasas más tiempo investigando la vida de tu ex que construyendo la tuya, quizá sea momento de hacer una pausa. Cada minuto invertido en seguir sus pasos es un minuto que le quitas a tus propios proyectos, amistades y oportunidades para conocer a alguien nuevo.

Y si decides mirar, hazte una pregunta antes de abrir esa cuenta secreta: ¿qué espero encontrar? Si la respuesta es paz, cierre o tranquilidad, probablemente no la hallarás en una publicación de Instagram o una historia de Facebook. Ese tipo de respuestas suelen aparecer lejos de la pantalla.

Cerrar un capítulo no significa olvidar a la persona ni borrar los recuerdos. Significa aceptar que ya no necesitas saber cada movimiento de quien un día ocupó un lugar importante en tu vida. El amor también madura cuando dejamos de vigilar el pasado para darle espacio al presente.