¡Calienta los motores!
- lunes 17 de abril de 2023 - 12:00 AM
Tal y como cuándo uno se prepara para hacer un ejercicio o practicar algún deporte, el calentamiento físico, es decir, los juegos preliminares, también son lo más recomendado antes del encuentro sexual.
Se trata de la antesala del coito, que ayudará a disfrutar mucho más de ese momento especial. A través de mecanismos físicos y psíquicos, nuestro cuerpo se prepara para ese intercambio apasionado, y poco a poco aumenta la excitación.
Conocer y practicar estos preliminares no solo ayudará a aumentar tu libido y volver loco a tu chico, sino que crean muchísima complicidad e identificación profunda con tu amante.
Antes de que entres en la acción total no debes olvidar que a los hombres también les gustan los mimos y las caricias suaves. Quítate de la cabeza que los preliminares en el sexo deben ser salvajes, deprisa y corriendo, con mucha intensidad.
A casi todos los hombres que hemos preguntado sobre este tema declaran que prefieren empezar de una forma suave, con caricias y mimos, para luego ir subiendo el nivel y la intensidad del encuentro sexual.
La indumentaria es importante, aunque ya sabemos que al final terminaremos al natural.
Tú puedes ponerte una lencería muy seductora y él puede apostar por un bóxer que realce su figura.
Los besos son fundamentales en los preliminares, porque son tan seductores y pueden llegar a ser tan excitantes que debemos dedicarles todo el tiempo que se merecen.
Pueden besarse de mil maneras distintas, pero la delicadeza y la humedad siempre son llaves para la pasión y deseo.
Los labios deben llevarse a esas partes especiales, y las lenguas deben hacer ese trabajo erótico que derrumba barreras.
Las partes más erógenas de ellos son el cuello, el vientre, cerca de los genitales, la parte interior de los muslos, los pezones y en algunos casos los pies.
Nunca, pero nunca, olvides el escroto. Para las mujeres el apetito sexual se despierta en los párpados, las orejas, el cuello, los senos, el vientre y las caderas.
Pero cada uno conoce mejor que el otro dónde obtiene más placer, así que háblense e indíquense cuáles son sus puntos más placenteros.