- sábado 18 de julio de 2026 - 12:00 AM
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Agrega El Siglo en Google ↗️Después de siete años, es normal que las mariposas ya no revoloteen como el primer día, pero una cosa es que la rutina llegue a la relación y otra muy distinta es que ustedes dejen de elegirse. La intimidad no desaparece de un día para otro; generalmente empieza cuando dejan de sorprenderse, de coquetear, de tocarse sin motivo o de preguntarse cómo estuvo el día. El amor necesita alimento, igual que una planta: si pasan semanas sin regarlo, termina marchitándose. Antes de pensar en una despedida, prueben algo diferente. Salgan de la casa, tengan una cita como cuando se estaban conquistando, apaguen los celulares por un rato y hablen de ustedes, no de las cuentas ni de los problemas. A veces no hace falta recuperar el pasado, sino crear una nueva versión de la relación.
Antes de seguir alimentando esa ilusión, pregúntate qué estás buscando realmente. ¿Extrañas a esa persona o extrañas sentirte deseada, escuchada o emocionada? Si tu matrimonio aún tiene bases, vale la pena invertir esa energía en reconectar con quien elegiste compartir la vida. Coquetear puede parecer un juego, pero los corazones rara vez entienden de juegos cuando alguien termina lastimado.