Pequeñas pero letales: ciencia tras las ranas dardo

Investigaciones científicas también han analizado cómo estos anfibios resisten su propio veneno
  • domingo 15 de febrero de 2026 - 10:57 AM

En las selvas tropicales de Centro y Sudamérica vive uno de los anfibios más llamativos y peligrosos del planeta: las ranas dardo venenosas, de la familia Dendrobatidae. Sus colores intensos, que van del amarillo al azul eléctrico o al rojo brillante, no son un capricho de la naturaleza. Funcionan como una advertencia clara para los depredadores.

Estas ranas acumulan toxinas en la piel, lo que las convierte en animales de alto riesgo para quien intente manipularlas sin protección. La sustancia responsable pertenece a un grupo de compuestos llamados alcaloides. Lo interesante es que no las producen por sí mismas: las obtienen de su dieta en estado silvestre, principalmente de hormigas, ácaros y otros pequeños artrópodos. En cautiverio, al cambiar su alimentación, pierden gran parte de esa toxicidad.

Entre las toxinas más estudiadas destaca la batrachotoxina, presente en especies del género Phyllobates. Este compuesto actúa sobre los canales de sodio de las células nerviosas y musculares, alterando la transmisión de señales eléctricas. Sus efectos pueden provocar parálisis e incluso ser letales, razón por la que algunas especies están consideradas entre los vertebrados más tóxicos del mundo.

Investigaciones científicas también han analizado cómo estos anfibios resisten su propio veneno. Estudios publicados en revistas especializadas indican que la resistencia evolucionó junto con la capacidad de almacenar la toxina, permitiéndoles utilizarla como defensa sin sufrir sus efectos.

El estudio de estas ranas despierta interés en el campo médico y bioquímico. Comprender cómo almacenan y toleran sustancias tan potentes podría aportar pistas para futuras investigaciones sobre toxinas y su manejo en humanos.