Toni Grossi Abrams, un corazón de oro en el cielo

Dos colombianos y una coterránea suya la ultrajaron, la mutilaron y la quemaron
  • domingo 28 de julio de 2019 - 12:00 AM

Toni Grossi Abrams, se radicó en Panamá, después de cinco años de la muerte de su esposo, un acaudalado banquero de Nueva York. Sus días terminaron abruptamente por reclamar sus derechos.

Grossi Abrams llegó al céntrico y exclusivo barrio de El Cangrejo, en la ciudad de Panamá, en el año 2003. Su esposo había muerto en 1998 en Nueva York.

A pesar de los negocios de su esposo, ella era una de las más prominentes inversionistas bancarias y de bienes raíces vinculada a la bolsa de valores. Tanto así que se le conocía como una ‘gurú' de los negocios en Nueva York.

En Panamá, compró un inmueble, en el citado barrio, utilizó uno de los lujosos apartamentos como hogar propio, el C-1 del PH Atlantis. El resto eran alquilados a ciudadanos de su país, de Europa, Canadá y otros extranjeros y hombres de negocios.

Investigación

Se planteó la hipótesis de que el móvil del salvaje asesinato era el resultado de una acre pelea entre una cliente de Grossi Abrams, Debra Ann Ridgley, una amiga e inquilina de uno de los apartamentos propiedad de la empresaria.

De acuerdo con informes del diario New York Times de la época, ambas multimillonarias (terratenientes por su traducción del inglés), eran amigas, pero se pelearon de forma violenta y la agresión dejó marcas en una de ellas.

El citado diario añadió que, después de la trifulca, Ridgley contrató a dos colombianos para que eliminaran a Grossi Abrams sin dejar pistas, pero sí dejaron huellas.

En Panamá, las autoridades encargadas de la investigación hallaron unas 14 cuentas bancarias de Grossi Abrams en diferentes bancos del país, además de chequeras, seguro de vida, tarjetas de crédito y dinero en efectivo. En total sus propiedades y activos ascendían a una suma incalculable.

Los investigadores también descubrieron el vínculo de Debra con un colombiano llamado Didier Osorio García.

Mientras que, Grossi Abrams estaba esforzándose para acondicionar tres de los apartamentos, con el objetivo de convertirlos en una especie de resort health, en la mente macabra de Osorio y Ridgley se manejaban muchas ideas crueles.

El Ministerio Público y los policías investigadores tomaron testimonios de los empleados de Grossi Abrams. "Ella había discutido fuertemente con Ridgley, la noche del 9 de abril de 2007", dijo uno de ellos. Debra le debía una suma de dinero a Toni y uno de sus negocios había sido desfalcado.

Un expediente de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) reveló que una cámara de video de un restaurante, en la vía Argentina, registró el momento en que Ridgley conversaba con dos hombres la madrugada del día 10. Eran los colombianos Camilo Castro y Didier Osorio García.

La secuencia muestra a Ridgley con un nerviosismo inusitado, tenía rasguños en sus brazos.

Horrendo hallazgo

Ese mismo día, el 10 de abril, en un lote baldío de calle 11 Río Abajo, fue descubierto el cuerpo calcinado y severamente mutilado de Grossi Abrams.

Un trabajador que atendía la remodelación de los apartamentos de la infortunada mujer, descubrió la escena donde fue muerta su jefa. En ese apartamento había una cantidad exagerada de sangre, llamó a la policía e informó que Grossi Abrams estaba desaparecida.

Los agentes fiscales junto a los detectives de la DIJ, hallaron evidencias de que Ridgley y Osorio García acudieron a cenar al apartamento de Toni Grossi Abrams, la noche del 9 de abril.

Días antes, Ridgley había sido desalojada del apartamento que ocupaba en el PH Atlantis, propiedad de la estadounidense.

Testigos aseguraron que Ridgley fue vista rondando el apartamento C-1 donde vivía Grossi Abrams.

¿Cómo lo hicieron?

Las pesquisas establecieron que la ropa de Ridgley, después de la pelea, estaba manchada de sangre de la víctima y el colombiano Osorio García la obligó a que se cambiara de ropa; le pidió una maleta y le dijo que lo acompañara. El otro colombiano Camilo Castro ayudó en el traslado del cuerpo.

Con el cuerpo de Grossi mutilado en la maleta, los tres asesinos abordaron un taxi, se trasladaron a calle 11, lo arrojaron en un lote baldío y le prendieron fuego. Fue hallado dos días después, por moradores.

Ann Ridgley fue aprehendida, investigada y condenada por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, pero solo cumplió dos años de prisión por el crimen. Se desconoce su paradero.

Camilo Castro fue detenido tres días después en Costa Rica, pero luego de 12 días, por una aparente confusión, las autoridades lo deportaron a Colombia, en su país no tenía ningún caso pendiente y quedó libre.

Osorio sigue prófugo y por ende se desconoce su paradero.