Seguridad e hijastro sobreviven a las balas
- jueves 02 de febrero de 2012 - 12:00 AM
Las balas casi acaban con la vida del menor Antony Ortega de la Rosa y de su padrastro Luis Alberto Aragón. Ambos fueron atacados a tiros por delincuentes la noche del pasado 20 de enero en el Centro Comercial Las Mañanitas.
Seis balas alcanzaron el cuerpo de Aragón, seguridad de 53 años que custodiaba el mencionado local. Un proyectil penetró en la parte posterior de la cabeza de Antony, de 15 años, y le salió cerca del ojo izquierdo.
SOBREVIVIERON
Luis y Antony, sentados en un sillón de la casa de un familiar, en el sector de Los Pinos, en Las Mañanitas, narraron a El Siglo la pesadilla que vivieron esa noche.
EMBOSCADO
Aragón, quien estuvo internado durante cinco días en el hospital San Miguel Arcángel, en San Miguelito, dijo que los delincuentes lo emboscaron esa noche y que lo atacaron cuando iba conversando con Antony, que minutos antes le había traído una taza de café.
Relató que los ladrones le gritaron que no desenfundara el arma de fuego que cargaba y, seguidamente, le dispararon.
Antony intentó salir corriendo, pero uno de los maleantes le disparó en la cabeza. El chico se desplomó en el piso. Aragón, en ese momento, sacó su arma de fuego y disparó contra el agresor de Antony.
‘Te dije que no desenfundaras el arma’, le dijo el otro sujeto y le volvió a disparar.
‘Caí en un letargo y escuché que Antony me decía: ‘Ara, dile a mi mamá que la amo’.
El seguridad recordó que los policías no quisieron llevarlo al hospital en un patrulla y que estuvo tirado en el pavimento hasta que llegó la ambulancia del 911. Los ladrones se llevaron el arma de fuego.
MILAGRO
‘Dios es muy grande y esto ha unido a nuestra familia’, expresó Aragón, sentado junto Antony, quien lleva lentes oscuros para ocultar su ojo inflamado. El chico permanece en silencio, apoyando los brazos sobre una almohada.
‘Yo no sentí nada. Solo buscaba de dónde me salía la sangre’, recordó el joven, quien cursa estudios en el Instituto Técnico Panasystem ubicado en Juan Díaz.
‘Yo quedé en shock cuando me dijeron que habían baleado en la cabeza a mi hijo. No me interesa quién le disparó, lo importante es que Dios me devolvió a mi hijo y a mi esposo’, dijo Lesbia de la Rosa.
Antony estuvo diez días en el hospital Santo Tomás. Salió el domingo. Las balas no tocaron los órganos vitales de Aragón. Cuatro balas salieron de su cuerpo y dos aún permanecen dentro. El seguridad dice que cuando se recupere, regresará al trabajo. ‘No tengo miedo, pues es el único sustento de mi hogar’, expresó el hombre.