Le quitaron la vida por un BlackBerry

Un joven de 22 años fue asesinado de 10 tiros por dos delincuentes la noche del miércoles en Los Cántaros, Nuevo Tocumen, corregimiento ...
  • viernes 24 de febrero de 2012 - 12:00 AM

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega El Siglo en Google ↗️

Un joven de 22 años fue asesinado de 10 tiros por dos delincuentes la noche del miércoles en Los Cántaros, Nuevo Tocumen, corregimiento 24 de Diciembre.

La víctima fue identificada como Carlos Iván Martínez Maure y el hecho se registró a las 7:30 de la noche cuando el chico le dijo a su madre, Angélica Maure, que iba a salir para cortarse el cabello en una barbería localizada a unas cuadras de su casa, ubicada en Los Cántaros #1. Carlos se dirigió a la barbería, pero no llegó al local.

Dos menores de edad lo sorprendieron en el camino. Los adolescentes, cuando vieron a Carlos, le propinaron un balazo. El joven cayó al pavimento y sus homicidas, al ver que trataba de levantarse, le volvieron a disparar. Inmediatamente se le acercaron, le revisaron los bolsillos del pantalón y se apoderaron del teléfono BlackBerry que cargaba. No contentos con robarle, lo remataron a tiros y huyeron a pie del lugar.

Un policía que estaba de civil y que pasaba por el sitio del ataque vio tirado en el suelo a Carlos y paró un taxi. Montó al hombre agonizante y lo trasladó al Cuarto de Urgencia del Hospital Regional Docente 24 de Diciembre, donde falleció a las 11:30 de la noche.

‘MI HIJO NO TENÍA PROBLEMA’

Tilsa Maure, tía de la víctima, con la tristeza reflejada en el rostro, comentó que Carlos Iván no tenía problemas con nadie , por lo que no comprende por qué lo asesinaron de esa forma tan brutal.

Ayer, en la casa de Carlos, parientes, amigos y compañeros de trabajo de la víctima entraban y salían de la vivienda para dar su pésame.

‘Yo lo crié desde que era bebé. Él era un joven muy cariñoso, me duele lo que le hicieron’, dijo otra de sus tías, quien no quiso identificarse.

Carlos laboraba desde hace un año en una compañía de vidrios en Villa Lorena y dos años atrás se había mudado a vivir con su madre en Los Cántaros.