Puñal le trunca su vida
- sábado 30 de abril de 2011 - 12:00 AM
R eynaldo Camarena, de 18 años, se levantó a las 4:00 a.m. de ayer, viernes, para dirigirse hacia su trabajo, pero en el camino se encontró con la muerte.
El joven salió de su residencia a las 5:00 a.m. para abordar el bus que lo llevaría al lugar de su empleo, pero en el camino fue interceptado por un delincuente, quien sin piedad, le incrustó un puñal en el pecho, dejándolo moribundo sobre un césped mojado por el sereno que cayó durante la noche.
Reynaldo permaneció unos 15 minutos agonizando frente a una vivienda, con su cuerpo bañado en su propia sangre, en espera de la ayuda de alguien.
Según testigos, quienes pasaban por ahí, pensaron que era un borracho que estaba tirado en el suelo. Minutos después, pasó el patrulla 80401 y uno de los uniformados se acercó y se percató de que se trataba de un joven con una puñalada en el tórax, y que aún se mantenía con vida.
Inmediatamente lo trasladaron al Centro de Salud de San Isidro, donde a eso de las 5:48 a.m., los médicos lo decretaron muerto.
Este hecho de sangre ocurrió en la entrada del sector de Los Quema’os, vía principal de Mano de Piedra, en San Miguelito.
Agentes de la Policía Nacional, luego de lo sucedido, se apersonaron a la casa de la víctima, ubicada en el sector N.°2, de La Paz de Roberto Durán, en San Miguelito, para informarle a la familia de Reynaldo la mala noticia
‘Pocho’, como le decían cariñosamente a Reynaldo, se graduó el año pasado de Bachiller en Construcción, en el Colegio Artes y Oficios Melchor Lasso De La Vega. Era el mayor de tres hermanos y hace dos meses comenzó a laborar en la constructora Bahía, donde se desempeñaba como albañil en una obra en San Francisco, contó a El Siglo su hermana Yessica Camarena, de 15 años.
Yessica recuerda a su hermano mayor como una persona callada, humilde, sencilla, que no tenía problemas con nadie y que le encantaba jugar fútbol en la calle con sus vecinos, además siempre decía que quería ser un gran arquitecto.
‘La tarde del jueves, en la casa, amigos, vecinos y familiares estaban predicando la palabra de Dios y cuando llegó ‘Pocho’ del trabajo, se sentó en una silla para escuchar el culto de esa noche y se quedó hasta que terminó’, recordó Yessica, dejando caer una lágrima.
Se desconocen los motivos que provocaron este homicidio, por lo cual la Dirección de Investigación Judicial comenzó con las investigaciones para esclarecer el hecho y dar con el paradero del responsable.