La juventud está muriendo a manos de la criminalidad
- jueves 02 de enero de 2020 - 12:00 AM
En Panamá la mayor cantidad de víctimas por casos de homicidios son jóvenes entre las edades de 18 a 35 años. Esto es un indicativo de que no se está trabajando con la juventud y que la misma está cayendo en manos de la delincuencia.
Cifras de este medio señalan que 93 jóvenes entre las edades 18 a 24 años fueron asesinados el año pasado, mientras que en 2018 en este mismo rango de edad se dieron 100 víctimas, de acuerdo con datos del Ministerio Público.
Violencia se ha dispersado
Marcos Álvarez, criminólogo, dijo que el alto índice de homicidios con lo que cerró el año 2019 es un indicador de que la violencia se ha generalizado y dispersado por todo el país, siendo los mayores actores de la conducta delictiva los hombres (victimarios) en edades entre los 15 a 35 años de edad.
Explicó que los jóvenes ingresan a las pandillas o bandas siguiendo el modelo de los que le preceden, o sea sus padres y personas adultas, con los cuales convivieron desde niños, copiando el modelo delictivo, y cada vez se hacen más crueles, y más despiadados al cometer sus crímenes, es decir, la conducta delictiva y homicida.
‘No miran rostros ni les interesa que sean marcados o fichados por las autoridades, más bien eso les da mayor ranking o poder dentro de su sub cultura criminal. De allí los delitos cometidos a plena luz del día y con cámaras de video vigilancia', sostuvo Álvarez.
Por su parte, Oswaldo Fernández, exdirector de la PN, acotó que en primer lugar los adolescentes y jóvenes reciben un bombardeo a través de los nuevos medios tecnológicos de internet, computadoras, celulares, etc.
Por ejemplo, la mayoría de los nuevos géneros musicales envían mensajes pésimos y de una manera subliminal los inducen y estimulan a violentar las reglas sociales, enfatizó Fernández.
Agregó que hay que realizar una reingeniería para mejorar el sistema educativo nacional, tanto público como privado. Invertir en cultura y deporte, no con fines comerciales sino para alejar a los jóvenes del crimen y mantenerlos ocupados, pero todo esto debe ser coordinado interinstitucional y manejado coherentemente.