Tenían máscaras de plomo: el extraño misterio
- domingo 30 de agosto de 2026 - 8:00 AM
Entre la vegetación estaban los cuerpos de dos hombres. Se encontraban uno al lado del otro y vestían ropa formal. Sobre sus cuerpos había impermeables y, en sus rostros, unas extrañas piezas metálicas que cubrían la zona de los ojos.
La policía identificó a los fallecidos como Manoel Pereira da Cruz, de 32 años, y Miguel José Viana, de 34, dos técnicos electrónicos procedentes de Campos dos Goytacazes. Los primeros registros policiales documentaron el hallazgo de ambos cadáveres en una zona de difícil acceso del Morro do Vintém.
Los dos hombres habían salido de Campos dos Goytacazes días antes. Según la reconstrucción del caso, viajaron hacia Niterói con la intención declarada de comprar materiales relacionados con su trabajo.
Después, sus movimientos se volvieron parte del misterio,tres días más tarde fueron encontrados muertos en la colina.
No presentaban heridas evidentes ni señales claras de una pelea. Tampoco había indicios visibles que permitieran explicar por qué dos hombres aparentemente sanos habían terminado muertos en aquel lugar.
Pero había algo todavía más extraño: los dos llevaban máscaras de plomo sobre los ojos.
Las piezas no eran máscaras convencionales. Eran placas metálicas elaboradas de manera rudimentaria y diseñadas para cubrir los ojos.
¿Por qué dos técnicos habían decidido subir a una colina vestidos de esa manera? La respuesta nunca fue encontrada.
Entre los objetos localizados cerca de los cuerpos había un cuaderno y una hoja con instrucciones escritas a mano.
El mensaje hacía referencia a horarios, cápsulas, protección con metales y una señal que debían esperar.
Ese documento se convirtió en una de las piezas fundamentales del misterio, un misterio que no ha terminado.
La interpretación más difundida de la nota señala que los hombres debían encontrarse en el lugar a una hora determinada y posteriormente ingerir unas cápsulas. Después debían colocarse las máscaras y esperar una señal.
Pero hay un problema: nunca se pudo establecer qué contenían las supuestas cápsulas ni qué señal estaban esperando.
Tampoco fueron encontradas las cápsulas que supuestamente debían ingerir.
Por eso, la nota demuestra que existía algún tipo de plan, pero no permite determinar cuál era su objetivo. Las distintas transcripciones y traducciones del mensaje tampoco son completamente uniformes, por lo que conviene evitar presentarlo como una explicación definitiva.
El plomo es un material utilizado para protección frente a determinadas formas de radiación, por lo que desde el comienzo surgieron especulaciones sobre el motivo por el que los hombres habían fabricado aquellos protectores.
Una de las teorías sostenía que los dos técnicos esperaban algún fenómeno luminoso o relacionado con radiación.
Otra hipótesis apuntó a que ambos estaban vinculados con grupos interesados en el espiritismo y en experiencias relacionadas con fenómenos sobrenaturales.
Y apareció una teoría todavía más extraordinaria: que esperaban algún tipo de contacto con seres extraterrestres.
Con el paso del tiempo, esta última explicación convirtió el caso en uno de los episodios más famosos de la ufología brasileña.
Sin embargo, no existe evidencia que demuestre que los dos hombres hayan tenido contacto con extraterrestres.
Lo que sí está documentado es que murieron llevando las máscaras y que dejaron instrucciones relacionadas con una espera o señal. El resto pertenece al terreno de las hipótesis.
Las autopsias no pudieron establecer una causa definitiva de muerte. Los cuerpos habían permanecido varios días expuestos en la colina y el estado de descomposición dificultó determinar qué había ocurrido.
La investigación necesitaba una respuesta que probablemente habría podido proporcionar la toxicología: saber si los hombres habían ingerido alguna sustancia.
Los análisis realizados no permitieron identificar un veneno que explicara las muertes y, con el deterioro de las muestras, las posibilidades de realizar nuevas pruebas fueron disminuyendo. La causa de muerte quedó sin determinar. Y allí quedó el misterio.
A lo largo de las décadas surgieron numerosas teorías. Una posibilidad es que ambos estuvieran realizando algún tipo de experimento relacionado con sustancias químicas o con sus propios conocimientos técnicos.
Otra plantea que pudieron haber participado voluntariamente en algún ritual o experimento de naturaleza espiritual.
Pero ninguna de estas hipótesis logró convertirse en una conclusión oficial respaldada por pruebas suficientes.
El problema central permanece intacto: no se sabe qué sustancia, si alguna, consumieron los hombres ni qué esperaban que ocurriera después.
Sobrevivió a sus protagonistas
El caso de las máscaras de plomo pasó de las páginas de los periódicos brasileños a los documentales, libros y programas dedicados a los grandes misterios sin resolver.
Con el paso del tiempo, las teorías fueron creciendo.
Para algunos, los dos técnicos fueron víctimas de un experimento fallido. Para otros, participaron voluntariamente en una experiencia que salió mal. Otros creen que fueron engañados.
Y para los amantes de los misterios extraterrestres, las máscaras y la referencia a una señal son suficientes para mantener viva la posibilidad de un supuesto contacto.
Pero la investigación no demostró ninguna de esas versiones.
Lo único que permanece fuera de discusión es la escena encontrada en el Morro do Vintém en agosto de 1966.
Dos hombres muertos, vestidos con trajes formales, cubiertos con impermeables y con máscaras de plomo sobre los ojos.
Cerca de ellos, una nota que hablaba de cápsulas y de esperar una señal.
Y una pregunta que, seis décadas después, continúa sin respuesta:
¿Qué esperaban encontrar aquellos dos hombres en lo alto de aquella colina y qué ocurrió después de que se colocaron las máscaras?