¡Macabro! Acabó a tiros con la vida de tres mujeres y un perro

- domingo 09 de marzo de 2025 - 12:00 AM
La oscuridad se cernía sobre Kansas City la madrugada del 2 de febrero de 2025, mientras el frío de invierno envolvía las calles.
En una casa de la cuadra 4100 de NW 65th Street, un drama espantoso se desarrollaba en su interior. Armando Navarro Jr., de 50 años, estaba a punto de convertirse en el protagonista de una tragedia que marcaría a la comunidad para siempre.
Todo comenzó como una discusión común entre Navarro y su exnovia, Sherri Duncan, de 73 años, y su hija, Jodie Hopcus, de 49 años, junto a Hailey, la hija de Jodie, de 24. Pero lo que parecía ser un altercado habitual pronto se transformó en una pesadilla que acabaría con la vida de cuatro seres inocentes: tres mujeres y un perro.
La víctima sobreviviente, que había sido testigo de los horrendos sucesos, relató que la discusión se había intensificado en la habitación.
Navarro, que había estado viviendo en la casa, se movía de su habitación a la cocina, aparentemente recogiendo sus pertenencias. Sin embargo, lo que realmente estaba recolectando era una serie de armas que desatarían un torrente de sangre.
De repente, Navarro sacó una pequeña pistola y empezó a disparar. Los gritos de las mujeres resonaron en la casa mientras intentaban huir del ataque.
La sobreviviente, en un momento de desesperación, logró escapar, pero no sin escuchar el eco de las balas y los gritos desgarradores de su familia. Al salir corriendo hacia la casa de un vecino, el terror la acompañaba; escuchó a Navarro gritar su nombre, un eco que la perseguiría por siempre.
El horror no terminó ahí. Cuando Navarro se quedó sin balas, regresó con un arma más grande, como un cazador que ha encontrado su presa.
Una de las mujeres, al intentar escapar, fue abatida de un disparo en la cabeza. La escena se tornó en un caos absoluto: cuerpos caídos, gritos de angustia y el silencio mortal que solo deja el sufrimiento.
La policía llegó poco después, alertada por la víctima que había logrado escapar. Al entrar a la casa, encontraron la devastadora escena: tres mujeres y un perro, todos asesinados a tiros. La brutalidad de la masacre era abrumadora, y el eco de la violencia resonaba en las paredes de la casa que una vez fue un hogar.
Navarro, tras completar su macabra obra, se dio a la fuga en un Ford Expedition blanco de 2020, perteneciente a una de sus víctimas.
En su mente, no había remordimientos, solo la certeza de que había ejecutado un plan de venganza y desesperación. Pero el horror de su acción no se detendría con su huida.
Un hombre que se identificó como amigo de Navarro llamó a la policía poco después, afirmando que “mató a todas”. Su voz temblaba, pero no de miedo, sino de una extraña mezcla de incredulidad y resignación.
La policía, ahora con un nuevo ángulo en la investigación, comenzó la búsqueda del hombre que había desatado el caos.
Navarro fue arrestado más tarde y enfrenta múltiples cargos, incluido el homicidio en primer grado, acción criminal armada y maltrato animal. La comunidad, que una vez vio a Navarro como un vecino más, ahora lo miraba con desdén y horror.
Mientras la policía trabajaba para esclarecer los detalles del caso y se preparaba para llevarlo a juicio, la historia de aquella noche macabra se convirtió en un recordatorio del lado oscuro de la naturaleza humana.
En Kansas City, la tragedia no solo se recordó por las vidas perdidas, sino también por las cicatrices que se quedaron en quienes sobrevivieron a aquel horror, un eco que resonaría por mucho tiempo.
La masacre de la cuadra 4100 sería un capítulo oscuro en la historia de la ciudad, un testimonio del dolor que puede surgir de una simple discusión, transformándose en una pesadilla inimaginable.