Descuartizó a su hermano por negarse a darle dinero para drogas
fratricidio se
produjo en barrio ubicado en Arraiján en 2024

- domingo 23 de marzo de 2025 - 12:00 AM
En la oscura penumbra de una noche en Arraiján, la traición se cocinó a fuego lento entre los hermanos Jiménez.
Aurelio, el mayor de los tres, había logrado salir adelante. Con esfuerzo y dedicación, había construido una vida alejada de las sombras que acechaban a su familia. Sin embargo, la adicción de uno de sus hermanos, Alberto José, lo había convertido en una figura trágica, atrapada en un ciclo de desesperación y necesidad.
La historia se tornó oscura el 8 de febrero de 2024, cuando la paz del barrio se vio interrumpida por el macabro hallazgo en un lote del sector de Cerro Galera. En bolsas de plástico, meticulosamente distribuidas, yacía el cuerpo desmembrado de Aurelio Jiménez.
El horror se apoderó de la comunidad al descubrir que el responsable del asesinato y descuartizamiento de su propio hermano era Alberto José, quien, en un arranque de ira, decidió acabar con la vida de Aurelio tras ser rechazado en su demanda de dinero para comprar drogas.
Aurelio había intentado protegerse, negándose a prestarle dinero, sabiendo que cada céntimo se convertiría en más veneno para su hermano. La negativa desató una furia que se transformó en un acto de violencia inconcebible. Con un cuchillo afilado, Alberto José desató su rabia y, en un frenesí de sangre, desmembró a su hermano en la misma casa que una vez fue hogar de risas y sueños compartidos.
Pero la historia no terminó ahí. El destino quiso que Ceferino, el tercer hermano, llegara inesperadamente a la escena del crimen. Al cruzar la puerta, se encontró con un cuadro espantoso: el cuerpo de Aurelio desollado, esparcido por la sala. La sangre aún goteaba del cuchillo que sostenía Alberto José, un acto que sellaría su destino.
Coaccionado por la amenaza de su hermano mayor y atrapado en la siniestra atmósfera de terror, Ceferino se vio obligado a participar en el grotesco encubrimiento del crimen. Juntos, se dispusieron a ocultar la atrocidad, seccionando los restos de Aurelio y metiéndolos en bolsas plásticas.
El horror se intensificó cuando ambos hermanos transportaron los restos a un lote cercano, donde la oscuridad del lugar se convirtió en el cómplice de su traición.
La justicia no tardó en llegar. El 29 de marzo de 2024, la Policía Nacional, tras una exhaustiva investigación, dio con el paradero de los hermanos asesinos. Alberto José fue capturado en el distrito de Volcán, mientras que Ceferino fue aprehendido en El Mastranto, en el corregimiento de Barrio Colón.
La noticia del arresto conmovió a la comunidad, que aún se recupera del horror de la traición que se había gestado en su propio vecindario.
Hoy, ambos hermanos enfrentan cargos por homicidio agravado, el eco del crimen resonando en cada rincón de Arraiján.
La comunidad trata de entender cómo la sangre pudo convertirse en veneno, y cómo el amor entre hermanos se puede transformar en el acto más macabro de todos.
Aurelio, quien solo buscaba protegerse, ahora se ha convertido en un símbolo de la traición y el horror que puede surgir de las sombras de la adicción y la desesperación.
Los ecos de su nombre perdurarán, recordando a todos que, a veces, los verdaderos monstruos son aquellos que comparten nuestra sangre.