‘Mi hija no merecía morir así', dijo la madre de Kirlly

Ayer fueron las honras fúnebres de la joven asesinada. Piden 50 años de cárcel para el asesino
  • viernes 21 de abril de 2023 - 12:00 AM

Justicia, justicia para Kirlly', eran las palabras que clamaban amistades y familiares durante las honras fúnebres de la joven asesinada por un policía, la madrugada del viernes 14 de abril en David, Chiriquí.

‘Que le caiga todo el peso de la ley, que sean 50 años de prisión, de allá no debería salir nunca, él no tuvo compasión de mi nieta, ella pedía auxilio y a él no le importó', dijo Olga Rivera, abuela de Kirlly Núñez Jordán.

Gladys Jordán, madre de Kirlly, pidió al Ministerio Público que no pacten acuerdo de pena.

‘Él no merece acuerdo de pena, encerró a mi hija hasta matarla, no tengan clemencia con él, mi hija no merecía morir así', dijo entre llanto.

Kimberly, hermana de la víctima , comentó que la labor del expolicía era proteger y servir, pero no lo hizo y le pidió a los jueces imponer un castigo ejemplar por todas las mujeres que han sido asesinadas.

‘Ella quería terminar sus estudios, tenía sueños y metas, él se las truncó; de hecho ya tenía previsto matricularse el próximo mes de mayo en un centro educativo.

Durante la audiencia Edgar Abdiel De Gracia Pittí, el acusado , admitió su crimen y pidió un acuerdo de pena.

El cabo primero, que laboraba en la UPC de El Chorrillo, se encuentra solo en un área de aislamiento dentro del Centro Penitenciario de Llanos de Icaco, en el corregimiento de Chiriquí.

Las honras fúnebres de Kirlly se realizaron en su casa ubicada en la Barriada 4 de enero. Posteriormente, se realizó un culto a las 9:00 de la mañana en la Iglesia Puerta del Cielo, ubicada en la Barriada San José en David y finalmente, se le dio cristiana sepultura en el Cementerio de Las Cañas, en el distrito de Dolega.

Kirlly tuvo una relación de dos meses con Edgar, pero lo dejó. Él se obsesionó con ella y el día del crimen le propinó al menos 20 puñaladas en el cuello, rostro, brazo izquierdo y tórax, dejando las paredes de la sala, cocina y baño manchadas de sangre.

Tras el crimen el policía trató de suicidarse cortándose los brazos e incluso llamó a su suegra para confesarle el hecho de sangre.