El filósofo que mató a machetazos a su padre

‘¡Soy dios, el mundo se está acabando'! gritaba Javier
  • martes 02 de junio de 2020 - 12:00 AM

El 12 de enero de 1999, Javier Acevedo Berbey, de 42 años mató de múltiples machetazos a su padre, Juan José Acevedo, de 62 años, un jubilado de los Correos Nacionales.

La tragedia ocurrió dentro de la casa # 1135 de la barriada Cerro Viento. Javier era paciente del hospital Psiquiátrico y desde hacía 23 años sufría de esquizofrenia paranoide, a causa de un conflicto que sufrió cuando tenía 17 años.

Javier se quedó ese día solo con su padre, Adelaida Berbey, su madre, estaba visitando a unos vecinos. Él se enojó de pronto y golpeó a su padre como si fuera una pera de gimnasio de boxeo y, no conforme con eso, fue a la parte trasera de la vivienda y buscó un machete y lo hirió hasta matarlo.

Aún furibundo el parricida, según una fuente del Instituto de Salud Mental de Panamá , observó el cadáver ya inerte, lo desnudó y lo arrojó en el patio de la casa; la ropa la colgó en una cruz de concreto ubicada en la iglesia Santa María Reina. Luego colocó un cuchillo en una de sus manos.

Adelaida contó a la policía que ella advirtió que su hijo podría matarlos a ella y a su esposo, pero en el hospital psiquiátrico lo dejaron ir a casa. "El hospital tiene la culpa porque sacan a Javier todos los años y yo les dije que nos iba a matar", replicó Adelaida entre sollozos.

"El mundo se está acabando"

La atormentada madre declaró a los detectives de la Policía Técnica Judicial (PTJ), que su hijo a veces tenía alucinaciones, "dice que él es Dios y que el mundo se está acabando", reveló Adelaida a los investigadores.

El fin de semana anterior al asesinato, Javier se atrincheró en la casa de sus padres y no dejó entrar a nadie.

El eminente psiquiatra forense, Marcel Pena, detalla que la esquizofrenia o enfermedades mentales son las que producen la menor cantidad de hechos violentos, ya que las estadísticas muestran que la mayoría de los crímenes no son producidos por enfermedades mentales pero por supuesto es posible que se produzcan", subrayó.

Penna agrega que "especialmente la esquizofrenia de tipo paranoide, que es la que hace que el individuo piense que le quieren hacer daño pero en realidad lo que está es defendiéndose de algo inexistente porque en la realidad no hay nadie que le quiera hacer daño, pero la enfermedad mental le hace pensar que le quieren hacer daño y por lo tanto puede tener una conducta violenta", sostuvo.

La esquizofrenia se caracteriza por la presencia de una interpretación errónea de la realidad (ideas delirantes), afirmó el especialista.

Por su parte, Humberto Mas Calzadilla, médico forense y ex director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Imelcf), recordó que el cuerpo de Juan José Acevedo, "tenía muchas heridas producidas por un objeto cortante (machete), pero no había desmembramiento, se nota un ensañamiento con el cuerpo del padre", reveló.

El forense expresó que en algunos casos de enfermedades mentales como en la esquizofrenia, podría haber alguna patología "porque lo más peligroso de ellos son las alucinaciones, no sólo las visuales sino las auditivas porque oyen voces que le dicen: mátalo, mátalo", recalcó Mas.

Finalmente, refirió que ‘el parricida fue declarado inimputable porque sí tenía una patología, a pesar de que la psiquiatría moderna establece que la mayoría de la gente que mata así no tiene patología mental, pero pudiera tener una patología artificial producida por la droga, ya que esta produce cuadros paranoides", declaró.

Javier se graduó de licenciado en Filosofía con la máxima calificación de una universidad local, su inteligencia fue superada con creces en toda prueba tanto académica como en otras, según vecinos.

Carlos Augusto Herrera, fiscal Auxiliar a cargo de la investigación de la causa recuerda el caso y, afirmó que "a Javier no se le hizo juicio porque lo declararon loco después de ser evaluado clínicamente para determinar si era imputable o no.

Según un amigo del homicida, Javier le había dicho que deseaba desahogar con alguien su angustia.

Hoy, el asesino de su padre permanece recluido en una institución para enfermos mentales.