(Especial para El Siglo) ¡Febrero de terror! 28 días de balas, sangre y muerte
- martes 03 de marzo de 2026 - 12:00 AM
Febrero cerró, de acuerdo al conteo de El Siglo, con 32 homicidios en todo el país. La mayoría de los crímenes se concentraron en cuatro “puntos calientes” de la geografía nacional: San Miguelito: (7 casos registrados), con ataques en Torrijos Carter, Santa Marta y cerca de la Alcaldía; Panamá Oeste (Arraiján y La Chorrera): 7 casos, destacando Veracruz y Vista Alegre; Colón: Mantuvo su perfil violento con ataques en Cativá, Praderas de Buena Vista y Alto de Los Lagos (4 casos) y Panamá Centro/Norte: Áreas como Santa Ana, Tocumen y Caimitillo también reportaron múltiples bajas.
El 40% de las víctimas tenían entre 17 y 24 años. El asesinato de menores de edad (Dylan Becerra y alias “Williams”, ambos de 17) y jóvenes promesas como el futbolista Francisco (20 años) subraya la vulnerabilidad de esta población. Se registraron 3 casos impactantes (Alcibiades Aparicio de 59 años, Rafael Parada de 74 y Rogelio Hudson, víctima de un ataque con piedras).
La mayoría de los casos involucraron armas de fuego. En comparación a años anteriores, en febrero de 2024, se produjeron 6 crímenes, mientras que en 2025, se reportaron 47 homicidios.
Fatal. La noche del 16 de febrero de 2026 en el corregimiento de Santa Ana, se produjo uno de los homicidios que más conmocionaron a los panameños.
Rafael Parada, un adulto mayor de 74 años, murió tras ingresar por error a la Calle B de Patio Pinel, aparentemente guiado por un desvío del GPS. Un grupo de sujetos disparó contra el auto al verlo avanzar en dirección contraria; una bala en la espalda terminó con su vida mientras un niño de 11 años resultó herido en el rostro.
Horas después del hecho de sangre, unidades de la Policía Nacional desplegaron operativos en el área de Patio Pinel y lograron la aprehensión de una persona presuntamente vinculada con el ataque, quien fue puesta a órdenes de las autoridades competentes.
El hecho de sangre se produjo en una zona roja donde pandillas rivales protagonizan balaceras. Al parecer los pandilleros del lugar pensaron que el auto que conducía la víctima era de uno de sus enemigos y dispararon.
Lamentable.El 9 de febrero en el sector de Torrijos Carter, distrito de San Miguelito, la violencia alcanzó al deporte con el asesinato de Francisco “Panchito” Perea, jugador de 20 años del UMECIT FCT.
ras haber sido titular y dar una asistencia apenas dos días antes, fue acribillado en una vereda durante su día libre.
El hecho resaltó la vulnerabilidad de la juventud, incluso de aquellos con carreras prometedoras. El informe policial indica que el ataque se registró alrededor de las 12:30 de la madrugada, cuando el jugador se encontraba con amigos en una vereda sin salida.
Las autoridades investigan si el ataque iba dirigido contra él o contra otras personas del grupo. Hasta el momento no hay aprehendidos.
Perea, nacido el 20 de enero de 2006, se desempeñaba como mediocampista zurdo, con buena visión de juego, capacidad para filtrar balones y proyección ofensiva.
Había debutado en la LPF en el Torneo Apertura 2025 y era considerado una de las jóvenes promesas del club universitario.
Perea era hijo del exfutbolista profesional Francisco ‘El Tiburón’ Perea
Femicidio. En el sector de Río Indio, en el corregimiento de San Martín, el 19 de febrero, en un acto de violencia extrema, fue asesinada Alexandra De León, de 42 años, por su pareja sentimental.
El agresor en medio de su locura le propinó a la mujer 5 puñaladas en diferentes partes del cuerpo. Ella murió en el acto.
Lo más impactante del caso fue que el ataque se perpetró frente a sus dos hijos, dejando una huella traumática profunda en la comunidad.
Tras cometer el femicidio, el agresor intentó quitarse la vida y se cortó el cuello, sin embargo, fue rescatado por unidades de la Policía Nacional que llegaron a la macabra escena y lo trasladaron al hospital Irma de Lourdes Tzanetatos, donde una vez que se recuperó de las heridas, quedó detenido.
Este es el único femicidio que se reportó en febrero a nivel nacional, mientras que el 17 de enero también se dio un caso.
Se trató de la dominicana Katherine Hernández asesinada por su pareja, el chiricano Alexander Santamaría. El hecho se dio cuando Alexander llegó a la vivienda bajo los efectos del alcohol y le reclamó una infidelidad, según contó una fuente. En medio del altercado el hombre sacó un arma de fuego y le disparó varias veces a la mujer y posteriormente se pegó un tiro en la cabeza.
Bárbaro. El 23 de febrero Rogelio Hudso, de 70 años, murió en el hospital de la provincia de Colón, tras ser atacado a pedradas por un grupo de adolescentes que se movilizaban en scooter. Rogelio, un adulto mayor que cuidaba autos, fue atacado el 13 de febrero a punta de pedradas. Tras agonizar durante 10 días en el hospital, falleció el 23 de febrero, desatando una fuerte exigencia de justicia.
Tras conocerse la muerte de “Sufrido”, en las redes sociales el dolor se transformó en un mural de anécdotas, indignación y clamor de justicia.
”Me enseñó a parquearme y me regañaba cuando mi carro quedaba virado”, recordó con nostalgia uno de los que lo conocieron.
Otros recordaron su inteligencia y su capacidad para reconocer cada vehículo que pasaba por la Calle 10, siempre con un saludo listo.
Asistente regular a la Iglesia del Carmen, Hudson era visto como una persona de paz, alguien que “no le hacía daño a nadie”.
La muerte de “Sufrido” ha reabierto una herida profunda en la sociedad panameña: la impunidad y la delincuencia juvenil. La comunidad no solo lo llora, sino también exige justicia. Al día de hoy, los asesinos de Hudson siguen sueltos.
Intolerancia. Febrero inició con el crimen de Alcibiades Aparicio, conocido como “Titi”, de 49 años, ocurrido el 1 de febrero de 2026 en el sector de Altos de Vista Alegre, Arraiján.
Alcibiades, un chapistero , fue asesinado tras enfrentar a un sujeto que constantemente le robaba y le hacia bullying. La pelea mortal se originó porque la víctima intentaba recuperar sus zapatillas robadas, pero terminó con una herida fatal en la muñeca que al final le provocó la muerte.
El 5 de febrero un juez de garantías ordenó la detención provisional del principal sospechoso de este homicidio.
Se trata de Juan Manuel Riverón (a) “Juancho” , quien durante la audiencia lloró ante el juez. En el desarrollo de la audiencia el sospechoso le dijo al juez que no tenía residencia, dormía donde la noche lo cogiera y que trabajaba recolectando metales reciclables para su sustento diario.
Testigos contaron que “Juancho” tenía de congo a “Titi” porque siempre le robaba hasta las zapatillas. El reporte policial señala que al momento de la aprehensión de “Juancho” , este mantenía en un pantalón “el pico de una botella” y una tijera.
Ejecución. Un taxista de 28 años fue interceptado la noche del 10 de febrero detrás de la Alcaldía de San Miguelito por sicarios a plena luz del día, que le dispararon y lo mataron.
Lo escalofriante del relato de los testigos es que, tras el ataque, una mujer que viajaba como pasajera, se bajó del vehículo ilesa y se perdió entre los callejones antes de que llegara la policía.
Cuando las unidades de la Policía Nacional acordonaron la escena el cuerpo del taxista yacía sin vida, reclinado hacia el lado del copiloto, con múltiples impactos de bala que le segaron la vida de forma instantánea.
Aunque la víctima no residía en el área, según los lugareños, las autoridades judiciales confirmaron que no era un desconocido para la justicia. La víctima mantenía un prontuario criminal entre 2022 y 2025 por microtráfico, lesiones personales y homicidio.
vIOLENTO. El 14 de febrero en Calle 7 y 8, Colón, mientras el país celebraba las fiestas del carnaval, la violencia no dio tregua en la Costa Atlántica.
En ese lugar un joven identificado como Eybar Torres (20 años) fue ejecutado con múltiples disparos en un callejón oscuro de la Avenida Santa Isabel.
De acuerdo con los primeros informes, vecinos del sector alertaron a las autoridades judiciales tras escuchar múltiples detonaciones.
Al llegar al sitio, las unidades policiales encontraron el cuerpo sin signos vitales de Torres y procedieron a acordonar el área para preservar las evidencias.
Por las redes sociales los que lo conocieron mostraron su conmoción y comentaron que Eybar era un pelao tranquilo y amante del ciclismo. Por este crimen no hay nadie detenido y se mantienen las investigaciones del caso para determinar el móvil.
Colón fue una de las provincias del país donde la violencia no le dio tregua a la Policía Nacional en febrero.
Mariticidio. Javier Solís Blandón conocido con el alias de “El Heredero”, fue asesinado el 22 de febrero de 2026 en el sector de Costa del Sol en el corregimiento de Veracruz en medio de una riña.
Las primeras pesquisas indican que, presuntamente, la mujer se encontraba bajo los efectos del alcohol al momento del altercado.
En medio del enfrentamiento, habría tomado un arma blanca y le propinó una herida en el tórax al hombre que resultó mortal. Posteriormente fue capturada y quedó detenida de manera provisional mientras se esclarece el caso.
De acuerdo con los datos expuestos, el conflicto se originó cuando Javier llegó a la vivienda ubicada en Valle del Sol, en Veracruz, en horas de la noche, luego de haber estado arreglando su vehículo. Posteriormente, la mujer arribó al lugar con una botella de cerveza en compañía de su hermano, tras regresar de unos culecos de carnavalitos, lo que derivó en una discusión.
Según la narración presentada en audiencia, durante la pelea el hermano mantenía un cuchillo, arma que la mujer habría tomado para propinarle la puñalada en el tórax.
El hombre, gravemente herido, se colocó unas chancletas y fue auxiliado por un amigo y otras personas, quienes lo trasladaron al centro médico Hogar de La Esperanza de Veracruz, desde donde fue remitido al Hospital Santo Tomás, donde finalmente falleció.
Antes de morir, la víctima logró conversar con su padre en el hospital y le relató lo sucedido, indicando que se encontraba en la casa cuando su esposa llegó con una cerveza y, tras quitársela, se produjo la agresión.
En la investigación también se indicó que el arma punzocortante aún no ha sido localizada, ya que la mujer manifestó haber arrojado el cuchillo en unos arbustos cercanos a la residencia.