Cristanys murió luchando por su vida
- domingo 01 de marzo de 2020 - 12:00 AM
C ristanys Irene Grand Batista cumplió seis años el 24 de agosto de 2017, aquel aniversario fue celebrado como los demás niños, pero nadie sabía que iba a ser el último de su efímera existencia en este planeta.
La niña, según recuerda su abuela Ilka Isturaín, acostumbraba caminar por el patio de la casa y trasladarse hasta la casa de unos vecinos del frente de su residencia, ubicada en La Pesa #1, calle La Doradilla, corregimiento de Guadalupe, en el distrito de La Chorrera.
La desaparición
De acuerdo con la abuela, ‘Cristanys pasaba sus horas hablando con todos, usaba una vieja cartera en desuso para llenarla de un celular dañado, lápices de colores y otros enseres parecidos y la colocaba sobre su hombro. A veces llamaba imaginariamente a alguien que solo ella conocía para decirle que iba a ser maestra', recuerda hoy con voz trémula y ojos húmedos.
Según la triste abuela, la pequeña estaba desde temprano en la casa de José Eduardo Frías Pascacio, alias 'Uto', ubicada diagonalmente en frente de la suya, aquel día, Cristanys solía decirle padrino, ‘pero él nunca llegó a bautizarla, nosotros los teníamos como familia y nunca nos imaginamos que ese ‘pelao' iba a hacer algo así por el tanto amor y cariño que le demostraron a la bebé, el papá de José era un amor con ella (Cristanys), se la llevaba para el supermercado y le compraba cosas', reveló.
‘La vecina vio a la niña ‘agachíta' llorando en la escalera de aquella casa, ella (la vecina) le dijo que viniera para la casa pero Cristanys se quedó ahí. Era más o menos mediodía y, fue la última vez que la vieron con vida. Lo que creo es que el hombre la vio ahí y la llamó y hasta ahí', dijo Ilka, entre lágrimas.
Cruel infanticidio
Fue alrededor de las cinco de la tarde cuando nos dimos cuenta que Cristanys no había aparecido, porque pensamos que andaban con sus padres en el río, mi esposo Genaro y yo nos fuimos al súper, íbamos a empezar a comprar cuando una sobrina llamó a mi esposo y le dije: deja eso así vámonos', sostuvo Ilka.
Cristanys, Cristanys, gritában los familiares y vecinos por todo el caserío, entre árboles y calles de tierra del sector, en una frenética búsqueda de la inocente criatura.
Con la llegada de la noche y luego que los papás y tíos de la menor llegaron del río y se pudo comprobar que ella no estaba con ellos, se comunicó el hecho a la policía.
‘Yo pensaba que Cristanys andaba con ellos con el papá y la mamá, porque usted sabe que cuando uno tiene varios chiquillos usted no va a llevarlos a todos', indicó Ilka.
José Eduardo, para disimular se asoció al grupo de búsqueda, incluso, Ilka le preguntó si habían buscado en el servicio de su casa para ver si estaba allí, pero este respondió que ahí no estaba.
Esa noche casi nadie durmió, los padres y abuelos de Cristanys sobre todo, no apareció, a primeras horas del martes.
Un miembro del equipo de investigadores de la Dirección de Investigación Judicial, DIJ dijo a sus familiares que descartaran la búsqueda en el río, porque la niña estaba dentro del perímetro de las casas.
David Grand, padre de Cristanys aseveró que ‘José aquel día tenía los brazos y muñeca con visibles aruñazos, signos evidentes que Cristanys murió luchando por su vida'.
‘Él me llamó para la cocina para decirme: mire que la gente me está mirando mal como si yo lo hubiera hecho algo a la niña, pero míreme las manos cómo las tengo de aruñadas pero de andar en el monte de andar huyéndole a los policías; le contesté normal, todos estamos asustados y ni por la mente me pasaba que esas eran las marcas dejadas por Cristanys', aseguró Ilka.
Las chancletas de Cristanys delataron su crimen, miembros de la fiscalía de homicidios y de la DIJ las encontraron dentro de la casa de José Eduardo y, minutos después dentro de tanque de pintura color azul, estaba el cuerpo de Cristanys, doblado, con fracturas en sus brazos, tapada con ropa y una piedra encima.
Ivonne Batista, madre de Cristanys, dijo que en la audiencia que el abogado del criminal (José Eduardo) trató de llegar a un acuerdo de pena, método de resolución de conflictos entre las partes donde se reconocía su culpabilidad, pero ellos se opusieron.A Ivonne le consuela saber que su hija no fue violada, en la autopsia así se determinó, ‘ella tenía su panty por las rodillas y el ADN del criminal fue cotejado con el de la víctima resultando positivo en las marcas de las muñecas y brazos de José Eduardo', dijo Ivonne.El Tribunal de Juicio de Panamá Oeste condenó a 30 años de prisión a José Eduardo Frías Pascacio, por el delito de homicidio en perjuicio de Cristanys Irene Grand Batista, y a 10 años por intento de violación agravada, el viernes 14 de diciembre de 2018. Se cree que se encuentra recluido en La Mega Joya.La casa donde ocurrió el atroz crimen fue rematada por su dueño, el padre de José, remodelada y agrandada por una persona de bienes raíces, pero al enterarse de lo que ahí ocurrió, nadie la habita y permanece prácticamente abandonada.