Crisis de seguridad: abril rompe récord de homicidios
- martes 21 de abril de 2026 - 12:00 AM
Abril apenas comenzaba y ya la violencia marcaba su territorio. La noche del 1 de abril, mientras muchos se preparaban para la Semana Santa, las balas irrumpieron en Playa Chiquita, Colón. José Rodríguez, de 29 años, cayó abatido. Fue el primer nombre de una lista que no dejaría de crecer.
Ese mismo día, en San Miguelito, Jesús Arrocha, de 42 años, fue ejecutado dentro de su propia casa con 17 disparos. Herido de muerte, logró llegar por sus medios a un centro médico, donde alcanzó a relatar cómo sus verdugos irrumpieron para matarlo. Horas después, una mujer moría tras otro ataque armado en La Chorrera. La violencia no daba tregua.
Los días siguientes confirmaron el patrón: ataques directos, múltiples disparos y víctimas con antecedentes o vinculaciones a pandillas. En Santa Ana, Jorge Luis Molina —quien había sido detenido en la Operación Nodriza— fue asesinado el 3 de abril. En Mano de Piedra y Don Bosco, otras dos balaceras cobraron vidas casi simultáneamente al día siguiente.
Pero la violencia no se limitó a ajustes de cuentas. También alcanzó a inocentes. El 6 de abril Karina Torreglosa, una conductora de plataforma digital, murió en medio de una balacera en Río Abajo que dejó además diez heridos, incluidos niños. Fue una escena caótica que reflejó el riesgo creciente para civiles.
Colón, San Miguelito, El Chorrillo, Curundú y Calidonia se repiten como puntos calientes. En varios casos, las víctimas fueron interceptadas en vehículos o atacadas en espacios públicos. Otros murieron dentro de sus casas, en talleres o incluso tras ser abandonados en zonas apartadas con signos de tortura.
La violencia también tocó a la fuerza pública. El sargento Albis Espinoza fue asesinado el 12 de abril durante un operativo en El Chorrillo, lo que desató allanamientos masivos y denuncias por uso excesivo de la fuerza tras la muerte de un civil por gases lacrimógenos.
Entre los casos más estremecedores está el feminicidio de María de los Ángeles Polo, presuntamente a manos de su expareja mientras dormía con sus hijos cerca el pasado 15 de abril. También el crimen de dos jóvenes hallados amordazados y ejecutados en Gonzalillo dos días después, reflejo de métodos cada vez más brutales.
Riñas, venganzas y conflictos familiares también dejaron su huella. En Bocas del Toro, un joven murió tras una pelea con su propio hermano. En Chame, una discusión bajo efectos del alcohol terminó en homicidio.
Para hoy, 21 de abril, el conteo alcanza 39 asesinatos. La cifra no solo supera los 34 registrados en abril de 2025, sino que se suma a un año que acumulaba 130 homicidios en el primer trimestre.
La constante es clara: armas de fuego, ataques dirigidos y una violencia que se desplaza con facilidad entre provincias y barrios. Abril aún no termina, pero ya deja una marca roja difícil de ignorar.