Colón | Aplausos y llantos por joven entrenador asesinado en Gatuncillo

Crimen ocurrió el 21 de junio y hay un sospechoso ya detenido

En el campo deportivo de Calle 50, en Buena Vista Centro, provincia de Colón, la mañana del sábado, el ambiente no era de fiesta. Las risas habituales de los niños corriendo por las bases del diamante de béisbol fueron reemplazadas por un silencio sepulcral y el llanto.

Allí, donde tantas veces se escuchó la voz de Rodolfo Ismael Lobo, entrenador de 23 años, dando indicaciones y ánimos a los pequeños jugadores, hoy familiares y amigos le dieron el último adiós, tras ser asesinado el 21 de junio en el sector de Gatuncillo.

El momento más emotivo ocurrió cuando el féretro blanco que contenía los restos de Rodolfo comenzó su traslado hacia la iglesia y los dolientes rompieron en aplausos como un homenaje al joven deportista.

Pero la escena que más conmovió a los presentes fue el llanto desgarrador de su madre. En un acto de puro instinto maternal, ella recostó su rostro sobre la fría superficie del ataúd blanco, aferrándose con desesperación a lo último que le quedaba de su hijo, negándose a dejarlo ir.

A su alrededor, decenas de niños y jóvenes de las academias deportivas, esos a los que Rodolfo enseñó a batear, a trabajar en equipo y a soñar con un futuro lejos de las calles, observaban con los ojos llenos de lágrimas y ya empezaban a extrañar a su “profe”.

La tragedia que hoy enluta a Buena Vista Centro ocurrió cuando Rodolfo se encontraba dentro de un vehículo estacionado frente a un bar de la localidad.

Un desconocido salió del establecimiento y abrió fuego contra el auto de forma despiadada. Aunque la Policía Nacional actuó con rapidez tras el llamado de los vecinos y lo trasladó a un centro hospitalario, las heridas resultaron fatales.

Mientras la comunidad lloraba su partida en el campo de juegos, a pocos kilómetros de allí, la justicia empezaba a moverse: esa misma mañana de sábado, un juez de garantías ordenó la detención provisional para uno de los sospechosos vinculados al crimen.

La muerte de Rodolfo eleva a siete la cifra de homicidios perpetrados en la provincia de Colón en junio.

Rodolfo Lobo prefirió las canchas antes que las calles, y los bates antes que las armas. Su familia, sus amigos y sus pequeños alumnos se despidieron de él no para recordarlo como una estadística de la crónica roja, sino como el joven apasionado que dejó su corazón en cada entrenamiento y una huella imborrable en el futuro de su comunidad.