Adiós a joven padre asesinado

Con llanto y música religiosa fueron despedidos la mañana de ayer, miércoles, los restos de Gabriel de Jesús Vásquez Sillero, de 23 años...
  • jueves 30 de junio de 2011 - 12:00 AM

Con llanto y música religiosa fueron despedidos la mañana de ayer, miércoles, los restos de Gabriel de Jesús Vásquez Sillero, de 23 años. El joven murió luego de ser baleado por dos menores que lo atacaron para robarle un Blackberry en Pan de Azúcar, San Miguelito, la mañana del pasado viernes 24 de junio.

Gabriel de Jesús recibió dos balazos en el abdomen y falleció en el Hospital San Miguel Arcángel, donde fue trasladado por su esposa y un amigo.

Familiares y amigos de la víctima se dieron cita a eso de las 10:00 a.m. en el Templo La Felicidad, de Pan de Azúcar, para darle el último adiós.

Este joven padre perdió la vida en medio de la violencia que impera en las calles del país, mientras que los dolientes, cuyos rostros reflejaban tristeza, no podían comprender cómo unos delincuentes fueron capaces de asesinar a un hombre sencillo y trabajador solo por un teléfono celular, dejando desamparados a dos niños de 5 y 3 años.

‘Sus hijos lo extrañan, preguntan por él. El mayor no quiere comer. Guarda la comida en el refrigerador para esperar a su padre’, dijo la suegra de Gabriel, sin poder contener el llanto.

Un ramo de flores amarillas y blancas y una foto de Gabriel reposaban sobre el féretro.

Su esposa Jenixa Uribe, antes que iniciara la ceremonia religiosa oficiada por el reverendo Domitilo Castillo, se acercó al féretro y al ver el rostro de su compañero y sin poder contener el llanto, se reclinó sobre el ataúd.

Tras las honras fúnebres, los restos mortales del joven fueron trasladados al cementerio de Corozal, en Ancón, de las áreas revertidas, donde recibió cristiana sepultura.

Parientes de la víctima manifestaron que han sido objeto de amenazas por familiares de los menores sospechosos en el crimen y temen por sus vidas.

Por este hecho de sangre, la Policía detuvo a uno de los menores involucrados en el crimen y están tras la pista de otro apodado ‘Tinkiwinki’. Ambos, según residentes, son el azote del área de Pan de Azúcar.