- jueves 12 de julio de 2012 - 12:00 AM
Si no sirven, a disolverlos...
¡Vamos bien!, a tal grado que se observan actitudes y gestos cuando algunos jerarcas hablan. Nos preguntamos si al hacer estos gestos consideran hablarles a sus hijos o se dirigen a la población, a través de la televisión, radio o redes sociales.
La preocupación impera a grado tal que ya estamos entrando en una etapa de total indefensión. Se quebranta el principio de respeto y legalidad, ante tanta prepotencia.
Ahora, que sean los propios magistrados de la Corte Suprema de Justicia quienes avalen, soliciten, autoricen o permitan la tala de árboles para estacionamientos es una aberración, imposible de aceptar.
Gobierno tras gobierno vienen autorizando rellenos, talas, destrucción de bosques, manglares, selvas y en fin destruyen los pulmones de Panamá y el mundo, destruyen la naturaleza. Por otro lado, el presidente Martinelli, al referirse a diferentes tópicos, que producto del sentir nacional no le son agradables, manifiesta en forma categórica su criterio; tal es el caso de las reformas electorales, la venta de las acciones de la telefónica y los terrenos de la Zona Libre de Colón.
Con relación a los terrenos de la Zona Libre, los empresarios han manifestado que no están interesados en comprar. Ellos consideran que no es buena opción para ellos ni para los colonenses; sin embargo, el proceso de medición continúa e indican que se les está ofreciendo negociar los terrenos. Entre los argumentos de los empresarios está el aumento de la luz eléctrica y que producto de ello tendrán que reducir gastos de operaciones, por lo que no descartan despidos y aumentar sus precios. Esta situación pondría en peligro la competitividad de la Zona Libre, con relación a otras de la región.
Muchos comerciantes aducen que su comercio está basado en el crédito, situación que hace más vulnerable e inestable a las medianas y pequeñas empresas. En consecuencia la adquisición de terrenos les traería una cuenta adicional y de tener que cerrar operaciones les quedaría un activo de uno o más millones de dólares flotantes, que no les servirían para liquidar deudas.
¿Cuál es la preocupación, ahora, de los empresarios? Obviamente que vengan las represalias, tales como suspensión de claves, aumento de tasas o cánones, etc.
Y como si fuera poco, mientras se aumenta el precio de la luz a la población y disminuyen los subsidios, irónicamente, se aumenta la dieta a los miembros de la junta directiva de la Autoridad Marítima de Panamá de B/.250.00 a B/.700.00. Qué berraquera.
Aunque usted no lo crea’, Mama Juana (Panamá), urgentemente necesita transfusión de sangre, tipo Victoriano Lorenzo, recordando que ‘La pelea es peleando’ y… Dios te salve, Panamá.
* ECONOMISTA, EDUCADOR Y HUMANISTA