• sábado 19 de agosto de 2023 - 12:00 AM

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra

Las estadísticas criminales en delitos sexuales, contra la vida, y de lesiones personales arrojan un incremento

Quiero iniciar este artículo con una frase bíblica que nos llama a reflexionar y a dejar claro, que no somos nosotros quienes podemos juzgar la conducta de los demás, cuando nosotros mismos tenemos nuestros propios pecados que nos consumen la conciencia.

Hace unos días vimos un incidente ocurrido en la Vía Israel, donde un hombre golpeaba brutalmente a un transexual frente a la mirada de observadores que miraban lo ocurrido y gritaban calificativos algunos justificando el hecho y otros cuestionando la relación surgida que ocasionó el hecho.

Lo asombroso de todo esto fue que primero aún inconsciente la victima recibía patadas en su anatomía, lo que fueron recibidas sin que pudiera ejercer algún acto defensivo, sobre el agresor.

Y lo segundo la intervención de unos estudiantes de las escuelas del área, que detuvieron al agresor hasta tanto llegara la policía nacional para evitar la evasión de éste.

Lo ocurrido se enmarca en un delito para el agresor, por un lado, y por el otro nos lleva a reflexionar sobre el problema social que vivimos donde ‘la indiferencia es una característica predominante en nuestra sociedad, donde lo que ocurre a nuestro alrededor no tiene importancia siempre y cuando no nos afecte'.

Las estadísticas criminales en delitos sexuales, contra la vida, y de lesiones personales arrojan un incremento sin que nosotros como sociedad busquemos la forma de frenarlos.

No hablo de intervenir de forma directa, sino denunciando y llamando a las autoridades para que hagan su trabajo y disminuir los altos niveles delictivos.

La generación que viene detrás de nosotros y la que le sigue ve con normalidad y hasta como un chiste estos hechos, prefiriendo tomarse un selfi para documentar el instante, aunque el incidente cause la muerte o daño a una persona.

¿Qué nos está pasando como sociedad? ¿Qué estamos haciendo para evitarlos? Son algunas de las interrogantes que debemos hacernos. Esa persona pudo un menor de edad, una persona con discapacidad, pudo ser un adulto mayor, la hija, el hijo, el padre o madre de cualquiera de nosotros.

No somos quienes para juzgar a nadie ni mucho menos para cuestionar la forma como ha decidido vivir, es un ser humano que tiene los mismos derechos que cualquier integrante de la sociedad.

El que no lo quiera ver y esté libre de pecado que tire la primera piedra.

ABOGADO