• viernes 06 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Acuerdo parcial

Era evidente que ambos colectivos serían compatibles sin Martinelli, entendiéndose el axioma del agua y el aceite.

Las medias tintas suelen ser del agrado de quienes carecen de convicciones propias. Confundir una alianza electoral con acuerdos parciales entre partidos, podría desencadenar un problema de identidad política. Se asume que la toma del poder de un país, se hace a través de la consumación de acuerdos entre diferentes fuerzas, con el fin de ganar una elección. No obstante, el agua y el aceite son claros ejemplos de elementos que pueden coexistir, pero que no llegan a mezclarse debido a su composición y naturaleza.

Existen coyunturas donde una enorme cantidad de agua puede diluir una gota de aceite, sin alterar su pureza; sin embargo, un solo litro de aceite puede contaminar miles de litros de agua. En proporciones adecuadas podría ser factible esta mezcla. Cuando el PRD se alió con el Partido Popular (PP), en las elecciones de 2004, crearon una alianza política improbable. El gran volumen y densidad del PRD y el microscópico espectro del PP, hizo viable el acuerdo.

Desde el primer momento en que se anunció la posibilidad de una alianza entre el Partido Panameñista y Cambio Democrático (CD), la primera conjetura fue, sobre cómo sería esta unión electoral, si Ricardo Martinelli tomaba el control del partido que había fundado. Era evidente que ambos colectivos serían compatibles sin Martinelli, entendiéndose el axioma del agua y el aceite. No obstante, en reiteradas ocasiones se mencionó en los corrillos la posibilidad de otra alianza, tal vez, la más improbable de todas, entre el Panameñismo y el PRD, la cual se discutió, pero que no llegó a concretarse.

A escasos minutos del cierre para la conformación de alianzas entre partidos políticos, surgió un anuncio formal entre el Partido Panameñista y CD, con Rómulo Roux a la cabeza, y el PP, que postuló a Martín Torrijos; acordando apoyos en otras candidaturas debajo de ellos, que al final podrían generar ambivalencia política, un estado de ánimo donde coexisten dos emociones con sentimientos opuestos, que contienen valores e interpretaciones distintas, frente al mismo hecho.

PERIODISTA