No era muy chiquito na’

Algunas compañeras le decían que esa frialdad en la cama se debía a que ella era muy exigente
  • martes 09 de septiembre de 2014 - 12:00 AM

Dicen que la que busca, encuentra. No lo creía así Filomena, la más pechugona de la empresa, pero la de la peor suerte en asuntos de amor.

Casi se asomaba ya a la temida década y no tenía ni marido, ni amante de planta. Algunas compañeras le decían que esa frialdad en la cama se debía a que ella era muy exigente, ‘siempre andas hablando del marido africano que tuviste y del brasileño que te levantaste en el hotel donde trabajabas, todo eso lo analizan los aspirantes y se llenan de miedo’, argumentaban quienes la oían con la lamentadera y la advertencia de que a fin de año se cambiaría para el otro bando.

‘A hacer tortillitas si no me sale un molinero bien equipado’, decía cada vez que le tocaban el tema, que ninguna volvió a tocar hasta una tarde en la que vieron a Estelina llorando. Todas corrieron a preguntarle el motivo del llanto.

La mujer se limpió los mocos y entre sollozos dijo que lloraba por lástima del mal ajeno, y, al ver que las otras no entendían, explicó que había dejado a Lucas porque ‘lo tiene muy chiquito, bien chiquitito’. Tuvo que agregar nuevos detalles del cuento porque aquellas no comprendían por qué lloraba si era ella la que lo había dejado.

‘Lloro porque yo soy así, muy sensible, me dan lástima esos que apenas se las enseñaron, o sea, los que lo tienen chiquito’, repitió y las demás se rieron y olvidaron el cuento, que solo quedó en la mente de Filomena, a quien le picó el gusanito de probar con un individuo con características contrarias a las que ella conocía.

Fue a través de una red social que logró comunicarse con el chiquitolín, quien no parecía afectado por el abandono de Estelina.

El hombre se anotó un punto cuando Filomena le preguntó por qué habían terminado: ‘Disculpa, pero no me gusta hablar de las mujeres, menos si han tenido algo que ver conmigo’, dijo Lucas, con quien siguió comunicada por varias semanas hasta que acordaron salir a ver qué resultaba.

A Filomena le extrañaba la seguridad que mostraba Lucas, todo lo contrario a lo que de él comentaba Estelina, que era muy tímido por la pequeñez de aquello y que eso lo cohibía y lo ponía gago, etc.

Fue él quien le pidió que fueran ‘allá’, donde ella pudo comprobar que eran puros cuentos lo comentado por Estelina.

El individuo no solo tenía un buen tamaño, sino que conocía perfectamente cuándo, dónde y cómo usarlo. A esa primera salida vinieron otras hasta que acordaron vivir juntos porque la cartera de Lucas ya no soportaba los tres pagos semanales de hotel.

Con el tiempo, Filomena supo que Lucas había dejado a Estelina porque esta había cometido la lisura de revisarle la cartera y sacarle una cifra alta.