No creas que la vas a joder

Pero se quedaron esperando al susodicho, la ‘niña', llorando más que un río crecido, les confesó que Jaime 
  • viernes 15 de febrero de 2019 - 12:00 AM

A Renatita la criaron consentida, inocentona pero malcriada, había que ver las groserías que les dispensaba a los padres, quienes vivían para complacerla, lo que se les escapó de las manos cuando ella conoció a Jaime, y este rapidito le bajó la inocencia. Fue por unos cambios que notaron en el cuerpo de la hija, y que ellos interpretaron como evidencia contundente de que la primogénita ya estaba ‘dando y recibiendo', por lo que lo mandaron a buscar con la excusa de que tendrían una cena por el Día de la Amistad, y querían que viniera al hogar. ‘Si andan en eso ya debe él marcar una fecha en el calendario, eso no es de ahí que ande disfrutando a Renatita y siga con el plan de novios', argumentó Renato, y su mujer, como siempre, asintió y lo apoyó.

Pero se quedaron esperando al susodicho, la ‘niña', llorando más que un río crecido, les confesó que Jaime no vendría porque había terminado la relación con ella, ya que la esposa se había enterado del noviazgo de ellos y se lo exigió con la amenaza de divorciarse si él no la complacía. Dos golpes para los padres, que ignoraban el estado civil del novio de su hija. Tuvieron que untarle alcohol a la madre para evitar un patatús. ‘La vida me las cobró', lloraba la doñita que conocía cómo había amarrado a Renato, pero se repuso, igual que el marido, quien le preguntó a la hija si ella sabía eso o había sido una sorpresa. Y añadió Renato: ¿Lo supiste antes o después?

Y como la hija preguntó después o antes de qué, el papá gritó: ‘Antes de dárselo, porque no me niegues que ya se lo diste'. La hija se soltó en llanto y les lanzó el segundo misil: Lo supe después y estoy embarazada. Ni la esposa ni la hija grávida pudieron impedir que al día siguiente, Renato fuera al trabajo de Jaime, al que encontró muy ufano desayunando y recibiendo los elogios de los compañeros porque andaba de estreno de pies a cabeza, incluso el reloj, y había dicho que eso era obra de su amada esposa que para cada san Valentín le daba muchos regalos. Y cuando un compañero le preguntó por la noviecita, Jaime contestó que ‘eso era periódico viejo, que Renatita nunca había estado en su lista'.

Fue eso lo que oyó Renato, y se le fue encima gritándole: ‘No creas que la vas a joder y que tú te vas a quedar tan tranquilo, tú no sabes con quién te metiste, tú no lo sabes, ya fui a hablar con tu mujer, ya la puse al tanto, no me interesa ni tu plata ni tu apellido, lo único que quería era decírselo a tu mujer, que sepa que embarazaste a otra'.

Casi que yéndose Renato y llegando la esposa de Jaime, quien apenas vio entrar el carro empezó a huir, desesperado corría en el espacio cercado de la compañía así que no pudo evitar que ella lo alcanzara. Fue tan grande el susto que los nervios lo traicionaron y cayó en tierra con las manos en las sienes, pero su mujer no se amedrentó, lo agarró a bofetadas hasta que un seguridad se lo quitó porque había visto que Jaime llevaba rato desmayado, no por los golpes, sino por alguna dolencia orgánica.

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