Ulloa lleva mensaje de aliento a enfermos, ancianos y privados de libertad
- 07/06/2026 11:12
Recordó a Héctor Gallego en medio de la fiesta del Corpus Christi
Durante la celebración de la Solemnidad del Corpus Christi realizada este domingo en la Parroquia San Antonio de Ciudad Jardín, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, dirigió un mensaje de esperanza a los fieles, especialmente a los ancianos, enfermos, personas privadas de libertad y a quienes no pudieron participar presencialmente de la Eucaristía.
En su homilía, el prelado destacó que esta festividad representa la cercanía permanente de Jesucristo con la humanidad a través de la Eucaristía. Señaló que la celebración recuerda que Dios no permanece distante ante el sufrimiento humano, sino que acompaña a las personas en medio de la enfermedad, la soledad, las dificultades familiares y las distintas pruebas de la vida.
Monseñor subrayó que la Iglesia celebra la presencia real de Cristo en la Eucaristía y recordó las palabras del Evangelio: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”. Explicó que para la fe católica la Eucaristía no es solamente un símbolo o un recuerdo, sino la presencia viva de Jesucristo con su cuerpo, sangre, alma y divinidad.
El arzobispo afirmó que la Eucaristía constituye la expresión más grande del amor de Cristo, quien decidió permanecer para siempre junto a su pueblo. Añadió que este sacramento es fuente de fortaleza espiritual para quienes atraviesan momentos difíciles y una invitación permanente a vivir el servicio y la entrega hacia los demás.
Durante su reflexión, también hizo referencia a los ancianos y enfermos, resaltando el valor de sus oraciones, sacrificios y testimonios de fe. Indicó que quienes no pueden participar físicamente en la comunión encuentran en la comunión espiritual una forma de mantenerse unidos a Cristo y a la Iglesia.
Asimismo, destacó que la verdadera tragedia para el ser humano no es la enfermedad, la pobreza o la muerte, sino vivir alejados de Dios. En ese sentido, recordó que la esperanza permanece viva cuando Cristo está presente en la vida de las personas.
La homilía incluyó además un llamado a vivir el sentido profundo del Corpus Christi, no solo como una celebración litúrgica, sino como un compromiso concreto de solidaridad, servicio y amor hacia los más necesitados.
Al finalizar, monseñor Ulloa dedicó un espacio especial para recordar al padre Héctor de Jesús Gallego, sacerdote colombiano desaparecido hace 55 años y cuya memoria continúa presente en Panamá.
El arzobispo señaló que el próximo 9 de junio se cumplen cincuenta y cinco años de la desaparición del religioso, recordado por su trabajo pastoral junto a los campesinos de Santa Fe de Veraguas. Destacó que su ejemplo sigue siendo referente de compromiso con la dignidad humana, la justicia social y la defensa de los sectores más vulnerables.
Según expresó, el padre Héctor Gallego entendió que la Eucaristía debía traducirse en una vida entregada a los demás, compartiendo las luchas y esperanzas de los más pobres. Por ello, sostuvo que su legado permanece vivo en la memoria colectiva del país y en quienes continúan trabajando por una sociedad más fraterna, justa y humana.